Gobierno de Trump prohibe asilo para los migrantes ilegales

La administración del presidente Donald Trump anunció este jueves un nuevo reglamento en la política de asilo que impedirá que los extranjeros que entren a Estados Unidos de manera ilegal soliciten esta protección. Según informó un alto funcionario de la Casa Blanca, quienes no cumplan con las nuevas normas serán arrestados y procesados para luego ser deportados del país.

Nuestro objetivo es tener un proceso que funcione de manera rápida y eficiente para las personas cuyas vidas realmente corren peligro”, dijo el funcionario quien aseguró que en la actualidad existe una “crisis judicial sin precedentes históricos” en el sistema de migración y de asilo, por el que menos del 10% de quienes solicitan asilo califica realmente para ello.

Las nuevas regulaciones determinan que las personas que sean arrestadas tras cruzar ilegalmente y detenidas por primera vez, enfrentarán procesos que conllevan una deportación inmediata. En el caso de individuos reincidentes y que traten de reingresar al país y que fueron deportados anteriormente, el gobierno anunció castigos de hasta un año en prisión en una prisión federal.

En un comunicado emitido este jueves, el departamento de Seguridad Nacional indica que “la regla interina, si se aplica a una proclamación que suspende la entrada de extranjeros que cruzan ilegalmente la frontera sur, prohibiría a dichos extranjeros la elegibilidad para el asilo y, por lo tanto, enviaría a extranjeros inadmisibles a los puertos de entrada, donde se procesarán de manera controlada y de manera legal”, dice el comunicado del Departamento de Seguridad Nacional.

El gobierno no puede cambiar la ley por medio de una orden ejecutiva, solo puede cambiar el procedimiento para pedir asilo. Eso es lo que estamos viendo”, dice Ezequiel Hernández, un abogado de inmigración que ejerce en Phoenix, Arizona.

Lo que está haciendo la Casa Blanca dentro de su política de cero tolerancia es asegurarse de detener a todas las personas que pidan asilo en la frontera, no liberarlas, vigilar que todos se presenten a sus citas ante los jueces de inmigración, acelerar los juicios y, si pierden sus casos y no apelan los fallos, poder deportarlos a sus países de origen”, agregó.

“Quieren asegurarse de que no pasen años aquí esperando y echen raíces y después utilicen esto como argumento para quedarse en Estados Unidos”, dijo Hernández.