Por segunda vez en lo que va del año, la administración estadounidense admite que ignora el paradero de 1,500 menores inmigrantes que fueron liberados de la custodia del gobierno.

La información fue dada a conocer esta semana por un grupo bipartidista de senadores que, aparte de trabajar en la investigación, preparan una legislación que responsabilizaría al gobierno, aun después de haber liberado a los menores.

La falta de certeza sobre dónde se encuentran los niños no quiere decir que estén perdidos, es posible que en sus casas no respondan llamadas o mensajes del Departamento de Salud y Servicios Sociales (HHS) de los Estados Unidos. También, muchas familias pueden estar evadiendo al gobierno, debido a su situación migratoria. En el peor de los casos, los niños pudieron haber terminado en manos de traficantes.

Medios de Estados Unidos hicieron eco de la noticia:

 

Los menores indocumentados en cuestión llegaron, en su mayoría, por sí mismos y fueron puestos bajo custodia del HHS hasta que pudieran ser entregados a adultos, en la mayoría de los casos, son miembros de sus familias o a sus padres. Luego, tenían la oportunidad de quedarse en Estados Unidos, siempre y cuando buscaran la vía legal.