Su historia se remonta a 1,775, construida como un mecanismo de protección para evitar los robos de los piratas y bucaneros; la Fortaleza de Omoa es unas de las maravillas de Honduras.

El objetivo de la majestuosa construcción nunca fue cumplido, porque cuando terminó su edificación los ataques piratas ya no eran un problema en la región.

La edificación fue utilizada como presidio años después, exactamente durante la dictadura de Tiburcio Carías Andino.

Durante esa época la Fortaleza de Omoa se mantenían privados de libertad a los opositores de Carías Andino, quien estuvo en el poder 16 años.

La clausura del presidio se dio mediante Decreto Legislativo No. 88, del 30 de marzo de 1,959, cuando fungía como presidente Ramón Villeda Morales.

Ese mismo año la majestuosa construcción fue declarada “Monumento Nacional”, alcanzando lugares privilegiados en el turismo.

La Fortaleza de Omoa es considerada unas de las maravillas de Honduras, posicionada en el número 19 de la lista.