El tifón Fung-Wong en Filipinas causó la muerte de al menos ocho personas y obligó a más de 1,4 millones a abandonar sus hogares tras intensos daños y lluvias torrenciales.
Las autoridades filipinas confirmaron la cifra de víctimas fatales tras el alejamiento del fenómeno, que azotó principalmente las islas centrales y del norte del archipiélago.
El paso del tifón Fung-Wong trajo consigo fuertes vientos, deslizamientos de tierra y graves inundaciones, impactando comunidades rurales, zonas costeras y áreas urbanas vulnerables.
Según reportes locales, centenares de viviendas quedaron destruidas y miles de familias buscan refugio en centros de evacuación habilitados por el gobierno.
Impacto humanitario y respuesta de autoridades
La Agencia Nacional de Gestión y Reducción del Riesgo de Desastres de Filipinas informó que la prioridad es la atención de desplazados y la distribución de ayuda humanitaria.
Voluntarios y equipos de rescate trabajan para restablecer servicios básicos y ofrecer atención médica a las personas afectadas, muchas de las cuales quedaron incomunicadas en los primeros días tras el paso del tifón.
Además del alto número de desplazados por el tifón, las pérdidas materiales incluyen cosechas anegadas, carreteras colapsadas y cortes eléctricos en varias provincias.
La trayectoria de Fung-Wong también generó preocupación en organizaciones internacionales, que comenzaron a canalizar ayuda hacia las zonas más dañadas.