El Fiasco del año 2018: Diálogo Nacional

“Un engaño para Honduras y un triunfo para el régimen” 

El fiasco del año 2018 fue sin lugar a duda, el “Diálogo Nacional”, promovido por Luis Zelaya y Salvador Nasralla en acuerdo con Juan Orlando Hernández, que contrario a acercarse a buscar la verdad sobre el escandaloso fraude y combatir la impunidad de un hecho atroz contra la voluntad popular, oxigenó al gobierno, tal como NotiBomba lo denunció en un artículo el 27 de de diciembre del 2017, legitimó la dictadura y sirvió de distractor de los innumerables escándalos de corrupción del Estado.

El  gran “diálogo nacional” como fue llamado por la mediática nacional, fue ordenado por el Departamento de Estado, (ver video de Salvador Nasralla donde lo confirma), en el momento que EE.UU. reconoció como Presidente electo de Honduras a Juan Orlando Hernández, argumentando en los medios de comunicación que sería una salida a la crisis post electoral, que ocasionó el escandaloso fraude en las elecciones.

Bajo la amenaza de que nadie debe oponerse al diálogo, organizaron un proceso lento, tedioso y confrontado, con el fin de legitimar al régimen y dejar sin argumentos a quienes advertían en el diálogo un trasfondo político, para desmovilizar a la población y contener la protesta creciente contra el fraude.

Crónica, antecedentes y Elecciones 

26 de noviembre de 2017 – día domingo; se realizaron las elecciones  generales en Honduras. El presidente de la república, Juan Orlando Hernández,participó teniendo prohibición expresa en la Constitución para la reeleción, y utilizó con tal propósito todos los organismos judiciales y electorales bajo su control absoluto, como lo denunció la oposición.

27 de noviembrede 2017– día lunes; el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) a la 1:40 am, informó en cadena nacional que el candidato de la Alianza de Oposición Contra la Dictadura, Salvador Nasralla, superaba en casi 5 por ciento al ya segundo en la contienda Juan Orlando Hernández, con el 71% de las  actas distribuidas a los partidos políticos y al COHEP.

El magistrado  del TSE, Ramiro Lobo, informó públicamente que la tendencia es irreversible según los resultados del TSE.

El equipo técnico de observadores de la  Organización de Estados Americanos (OEA), informó que se cayó 640 veces el sistema, que se suponía era infalible, y después de más de 48 horas de caído el sistema, los resultados cambiaron a favor de Hernández.

Los observadores y técnicos de diferentes organizaciones nacionales e internacionales consideraron materialmente imposible, que se modificara la tendencia anunciada por el organismo electoral.

Grave Crisis pos-electoral:

Desde el 27 de noviembre, el pueblo a nivel nacional se vuelca a las calles indignado en protesta, ante las evidentes manipulaciones del sistema electoral. Se reportan 187 tomas y movilizaciones y plantones en ciudades, barrios, aldeas y pueblos, carreteras, calles, ciudades, aeropuertos y   puertos. El régimen usa la violencia, suspende las garantías constitucionales declarando diez días de estado de sitio y una brutal represión contra los manifestantes, cárcel, persecución, torturas y asesinato de jóvenes.

El 9 de diciembre, la encargada de negocios de la Embajada Norteamericana, señora Heide Fulton, con funciones de embajadora, se presenta al TSE y avala el conteo de las urnas rurales anunciada por el Gobierno, las que modifican precisamente los resultados.

El 17 de diciembre, el Secretario General de la Organización de Estados Americanos, Luis Almagro, demanda públicamente que se debían repetir las elecciones en Honduras por la serie de irregularidades que hacía imposible determinar ningún ganador, según informe de Misión de Observación electoral de la OEA.

El 20 diciembre, el Departamento de Estado de los Estados Unidos, a pesar de las protestas y los informes de la OEA y del propio secretario Almagro, anuncia su reconocimiento a Juan Orlando Hernández y en su comunicado ordena al gobierno iniciar un diálogo con la oposición. 

El 20 de diciembre, el día que el Departamento de Estado reconoció a Hernández, Salvador Nasralla anunció en un medio nacional su retiro y la disolución de la Alianza de Oposición contra la dictadura lo que fue rechazado de forma inmediata por Manuel Zelaya Rosales y Guillermo Valle, miembros del consejo de la Alianza, en virtud de que el pueblo se desmotivo y desalojaron las tomas y paros a nivel nacional.

Inicio del Diálogo: “El Fiasco del año”

El 22 de diciembre de 2017, en plena crisis de legitimidad del régimen, el ex candidato presidencial del partido liberal Luis Zelaya y posteriormente  Salvador Nasralla, solicitan a las Naciones Unidas (ONU), junto a Juan Orlando Hernández, el patrocinio para realizar un Diálogo Nacional así como lo había sugerido el Departamento de Estado.

El Presidente de Honduras impuesto por las FF.AA y los EE.UU, enfrentaba el reclamo del pueblo en las calles, reinaba la zozobra y la represión crecía para detener las protestas contra el fraude.

El 27 enero de 2018, la toma de posesión más rechazada de la historia se realizó bajo masivas protestas a nivel nacional y salvaje represión contra los manifestantes en todo el país. Cabe recordar que no se presentó ni un jefe de Estado.

El saldo preliminar de la represión: se comprobaron 43 jóvenes asesinados por las fuerzas represivas del estado, centenares de capturas a nivel nacional, torturas y 165 requerimientos fiscales y órdenes de captura contra jóvenes dirigentes que participaron en las protestas, y lo que se convierten en presos políticos. El Alto Comisionado de la ONU reconoció 22 jóvenes asesinados con balas, oficiales.

 La Alianza de Oposición contra la dictadura propuso:

El 7 de febrero, la Alianza de Oposición contra la dictadura en carta pública dirigida al representante de las Naciones Unidas, Igor Garafulic, reafirmó sus condiciones:

“Proponemos un mediador vinculante y una duración máxima de 30  días. Los acuerdos alcanzados deben ser ley de la República”.

“Una auditoría forense de todo el proceso electoral, especialmente del sistema del Tribunal Supremo Electoral y así llegar a la verdad sobre las 640 veces que cayó el sistema”.

“Liberación de los presos políticos y la investigación por los crímenes de las Fuerzas Armadas contra los jóvenes”.

“Juan Orlando se caracteriza en mentir permanentemente, habla, ofrece  manipula y usa la violencia y el crimen para imponer su voluntad, por lo que nos oponemos a un diálogo directo con Juan Orlando Hernández”.

El 14 de marzo, el Partido Libre y el PINU ratificaron la no participación en lo que llamaron la “farsa del diálogo” que legitimaría a JOH, luego de que el régimen aclarara que ningún proceso de investigación sobre el fraude surgiría de la mesa de diálogo.

Salvador Nasralla objeta a Manuel Zelaya argumentando que la embajada de EE.UU no lo acepta (por ser de izquierda) y decide romper definitivamente el acuerdo con la Alianza y anunció la formación de un nuevo partido político.

El diálogo da tiempo al régimen:

El 23 de febrero, en el marco del diálogo, el régimen expone por primera vez, la tesis de la participación de las pandillas en el proceso electoral, acusando a la oposición de estar vinculada al crimen organizado, asegurando que “Nasralla y Mel, quisieron robarse las elecciones” por tanto el fraude ya no era responsabilidad del TSE y la aviesa manipulación del sistema, sino que recaería en las pandillas, las maras y la Alianza de Oposición.

El juego de utilizar el diálogo y a Naciones Unidas para discutir sobre esta especulación de las pandillas fue absurdo. La tesis de las pandillas debía tener un efecto similar a la tesis de los votos rurales, imponerse en la agenda de medios y blindar el fraude.

Confirman diálogo para legitimar el Régimen:

El 19 de marzo, Ebal Díaz en representación de Hernández, dejó claro que el diálogo no sería vinculante, por tanto, lo que hiciera y concluyera no tendría ningún nivel de presión o incidencia. Dejaba claro que la mesa de diálogo, solo estaba al servicio de los objetivos del régimen, legitimar las elecciones.

Para ese entonces, los distintos analistas consideraban que la posibilidad de que se discutiera en alguna mesa del diálogo la salida de Hernández era una solemne mentira.

Las negociaciones atrás del diálogo:  

El ex candidato de la presidencia del partido Liberal, Luis Zelaya, confesó que paralelo al diálogo, sostuvo reuniones privadas con Juan Orlando Hernández, en las que negoció acuerdos, para la junta interventora del Registro Nacional de las Personas, y se deduce también que el Fiscal General, el Procurador, el Subprocurador, y Fiscal Adjunto. 

Conclusiones:

Con el diálogo ganó la dictadura:

El régimen logró por medio del diálogo desmovilizar la población, dedicó todo su esfuerzo, en desvirtuar y desvanecer mediáticamente las pruebas del fraude, criminalizó con mayor fuerza la protesta con el fin de justificar los presos políticos. Dividió a la oposición y los confrontó.

Salvador Nasralla el mismo que presentó ante el Tribunal Electoral la denuncia contra el fraude, después de ocho meses en el diálogo, repitió el discurso de la dictadura de que “Libre no tenía las pruebas del fraude y que no se le habían proporcionado”.

Ganó Hernández lo más valioso, tiempo. Convenció al ganador de las elecciones en una mesa de diálogo que el culpable del fraude era el Partido Libre, pero es sencillo, a nuestro criterio el diálogo cumplió su objetivo de acomodarse al ritmo, y al tiempo de la dictadura.

El Dialogo:  “El fiasco del año”

 Al final todo fue aclarado y categóricamente desmentido por el representante de Naciones Unidas, Igor Garafulic: cuándo dijo “que ese tema de la salida de Hernández nunca entró en la mesa de discusión del diálogo”. “ El Diálogo terminó sin resultados.”

El dialogo fue un fracaso que golpeó las aspiraciones de libertad e independencia para Honduras, pero fue una victoria para la dictadura quien salió oxigenada y presumiendo sus habilidades para dividir y controlar parte de la Oposicion.

Quedará de lección para los que se prestaron a ese juego en medio de la crisis de valores que sufre el estado, traiciones, robos, tráfico de drogas engaños y manipulaciones. El pueblo nunca se engañó, nunca les creyó y demostró con su actitud de rebeldía y protesta que para la gran mayoría del pueblo la dignidad es in negociable.