Las Fuerzas Armadas de Honduras estaban preparadas para expulsar a Zelaya el día que decidió destituir de su cargo a Romeo Vásquez. Así lo confesó el general en sus memorias sobre el golpe de Estado.

En una reunión entre el general Vásquez Velásquez y oficiales del ejército, luego de su destitución por no acatar la orden del mandatario, el militar relata que sostuvo un encuentro con oficiales del ejército y con un coronel, quienes aseguraron tener todo listo para expulsar al presidente Zelaya y permitir el ascenso de un civil que ocultara la asonada militar.

“Tenemos gente lista en la Fuerza Aérea, la Caballería Blindada está esperando las órdenes, las Fuerzas Especiales solo esperan la señal, y todas las unidades son leales a usted, señor. Cuando usted lo ordene asaltamos Casa Presidencial, capturamos a los enemigos de las Fuerzas Armadas, y del pueblo, y decretamos Estado de Sitio… Mientras un civil asume la presidencia de la República, señor”, cita parte del libro.

Durante la conversación con sus subalternos, aseguraban que Zelaya humilló al Estado Mayor con la destitución del jefe de las Fuerzas Armadas y esto según su relato encolerizó a su milicia.

Las tropas le exigieron actuar contra el expresidente y ejecutar un golpe de Estado, decretar estado de sitio y disimular la acción con la toma del poder de un civil.

El golpe de Estado se perpetró la madrugada del 28 de junio, cuando militares asaltaron la presidencia del presidente Zelaya y expulsaron al exmandatario hacia Costa Rica.

Mientras Zelaya denunciaba en el país vecino el golpe de Estado, el diputado liberal José Alfredo Saavedra, leía una renuncia falsa en el Congreso Nacional que utilizaron para obligar el ascenso de Roberto Micheletti Baín.

Zelaya Rosales, presentó su relato de los hechos en un libro que se titula “Golpe de Estado 28J”, el cual es ofrecido gratuitamente a la población.