Las autoridades de salud de Estados Unidos declararon el miércoles que la utilización de cigarrillos electrónicos por parte de adolescentes ha alcanzado niveles de “epidemia”, y ordenaron a los fabricantes revertir la tendencia o arriesgarse a que sus productos sean retirados del mercado.

La postura marca un cambio de tono de la FDA sobre los dispositivos. Desde 2017, el comisionado de la FDA, Scott Gottlieb, ha hablado de que los cigarrillos electrónicos pueden ser una herramienta para que los fumadores adultos dejen el cigarrillo de tabaco, aunque ese beneficio no está comprobado.

Sin embargo, Gottlieb dijo en un discurso en la sede de la FDA que él nunca imaginó la actual “epidemia de adicción” entre los jóvenes, impulsada principalmente por los productos saborizados.

La FDA dijo que sigue comprometida a explorar los cigarrillos electrónicos como una alternativa menos perjudicial para los fumadores adultos, pero Gottlieb agregó que “esa labor no puede realizarse a costa de los jóvenes”.

Los cigarrillos electrónicos, un dispositivo vaporizador, se han convertido en una industria multimillonaria en Estados Unidos a pesar de la poca investigación sobre los efectos que tienen a largo plazo, o sobre si son útiles para que los fumadores dejen el tabaco.

Son considerados por lo general como una alternativa menos peligrosa que los cigarrillos de tabaco. Sin embargo, las autoridades de salud han advertido que la nicotina consumida con cigarrillo electrónico perjudica a los cerebros en desarrollo.

Acciones de la FDA

La acción de la FDA va dirigida a los cinco grandes fabricantes de estos dispositivos, así como contra las 1.300 tiendas donde se venden en EEUU.

La Administración de Alimentos y Medicamentos en Estados Unidos da dos meses de plazo a los fabricantes de cigarrillos electrónicos para adoptar medidas que eviten que los menores los compren. Si no lo controlan, amenaza con prohibir su venta.

En este periodo de 60 días los fabricantes podrán detallar a los reguladores cómo van a prevenir que los adolescentes utilicen sus productos. Esto les obligará a revisar sus políticas de comercialización, distribución y las campañas de publicidad para poder tener la autorización de venta. La FDA utilizará este periodo para examinar las prácticas comerciales.

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