Cinco meses han pasado desde que una familia hondureña, conformada por una madre y sus dos hijas, fueron captadas huyendo de los gases lacrimógenos lanzados por agentes estadounidenses.

María Meza de 40 años decidió huir de Honduras por la violencia familiar y sus deseos de superarse para dar un futuro mejor a sus vástagos.

La imagen de la connacional y sus pequeñas huyendo de los gases se viralizó a nivel internacional, por la crisis migratoria.

Meza, no puede trabajar hasta que se le conceda un permiso especial y actualmente vive de las ayudas de iglesias.

Miles de hondureños se encuentran en EEUU y México, a la espera que autoridades estadounidenses resuelvan su estatus migratorio.