La última hembra de tortuga gigante de caparazón blando del Yangtzé murió, amenazando la especie a una extinción.

El animal, que habitaba en China, tenía más de 90 años, falleció luego de varios intentos de inseminarla artificialmente.

Los expertos indicaron que no hubo complicaciones en el intento de inseminación artificial y que su muerte está bajo investigación.

Se realizará una autopsia y se recolectaron muestras de tejido ovárico para un futuro uso.