El anuncio de Israel sobre la creación de una zona cerrada en la Franja de Gaza para albergar a cientos de miles de palestinos ha desatado una fuerte controversia tanto dentro como fuera del país. El ex primer ministro israelí Ehud Olmert criticó duramente la iniciativa, advirtiendo que podría considerarse una forma de limpieza étnica y comparándola con un campo de concentración.
El proyecto, impulsado por el actual ministro de Defensa, Israel Katz, contempla la construcción de una "ciudad humanitaria" en el sur de Gaza, sobre las ruinas de Rafah. Esta zona estaría diseñada para concentrar a toda la población del enclave, sin posibilidad de salida una vez dentro. Además, Katz ha defendido la necesidad de promover la emigración de los habitantes de Gaza como parte de un nuevo enfoque para la región.
En declaraciones al diario The Guardian, Olmert afirmó que si la medida implica desplazar forzadamente a los palestinos hacia esta ciudad amurallada, “entonces el objetivo no es protegerlos, sino expulsarlos”. Consideró que la iniciativa va más allá de una estrategia de seguridad, y advirtió que sus consecuencias podrían ser irreparables. “Llamarlo ciudad humanitaria es una forma de encubrir lo que en esencia es un confinamiento masivo y forzoso”, afirmó.
La Oficina del Primer Ministro respondió con dureza a estas declaraciones, acusando a Olmert de dañar la imagen del país y recordando su historial judicial. “Evacuamos civiles para protegerlos; es Hamas quien los pone en peligro. ¿Eso es un crimen de guerra?”, señalaron en un comunicado.
Diversas voces en Israel también han mostrado preocupación por el plan. El líder opositor Yair Lapid lo calificó como una concesión a los sectores más radicales del gobierno y pidió priorizar el fin de la guerra y la liberación de los rehenes israelíes. En tanto, el abogado de derechos humanos Michael Sfard aseguró que el traslado forzoso de una población civil, incluso bajo el pretexto de seguridad, podría considerarse un crimen de guerra o, si se ejecuta a gran escala, un crimen contra la humanidad.
Desde el inicio del conflicto, el Ministerio de Salud palestino reporta más de 58.000 muertes en Gaza, lo que ha elevado la presión internacional sobre Israel. Las declaraciones de Olmert, inéditas por su dureza y el contexto en que se hacen, reflejan una creciente división dentro del propio país sobre la estrategia militar y humanitaria del gobierno en la región.
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