Diversas investigaciones han confirmado una realidad poco admitida: muchos padres tienen un hijo favorito. Aunque la sociedad suele rechazar el trato desigual entre hijos, estudios académicos muestran que el favoritismo parental es más común de lo que se cree.
La socióloga J. Jill Suitor, profesora de la Universidad de Purdue, lideró el que hoy es el mayor estudio longitudinal sobre este fenómeno. Para evitar respuestas condicionadas por la presión social, el equipo de investigación formuló preguntas indirectas a las madres participantes, como a qué hijo destinaban más recursos, con cuál se sentían emocionalmente más cercanas o por cuál experimentaban mayor decepción.
Los resultados también sugieren que ciertas características personales y conductuales influyen en que un hijo sea favorecido, y que estas preferencias pueden impactar de manera significativa en las dinámicas familiares y en las relaciones entre hermanos.

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