Se reporta la existencia de 300 grupos paramilitares estadounidenses con aproximadamente 60,000 a 100,000 miembros que se han dado la tarea de patrullar los puntos más remotos de la frontera que comparten México y Estados Unidos.

El pelotón Texas Border Rangers cuenta con 400 voluntarios armados, que a su manera ejecuten la ley y el orden fronterizo sin que las autoridades les digan algo. El grupo se formó en la década de los 90 y afirman que la retórica antiinmigrante de Trump los llamó a las armas. Están convencidos que su misión es detener a cualquiera que intente cruzar ilegalmente hacia Estados Unidos.

“El va a hacer algo acerca de esta frontera. Veo a Trump abrir su boca, y sí, dirá cosas que algunas personas ofenda o consideren racismo pero yo no lo veo así. Yo veo cómo él está hablando de un problema que muchos prefieren ignorar”, afirma Joseph Revert, paramilitar estadounidense.

Tim Foley, líder de Arizona Border Recon comenta que está bien y políticamente correcto que los cataloguen como racistas y ese tipo de cosas, pero prefiere el término de extremista doméstico, “porque si levantarme del sofá y hacer algo es extremo, entonces sí, soy un extremista”.

Consideran que cualquier persona que intente cruzar la frontera, armada o no, es un enemigo de la nación y no tienen problema con atacar, con tal de defender el bienestar del país.