Los cinco estudiantes y el guardia de seguridad detenidos tras una feroz represión en el instituto José Trinidad Reyes de San Pedro Sula, Cortés, fueron puestos en libertad.

Tras una larga jornada legal por parte de la defensa, los jóvenes lograron demostrar que estaban en su centro educativo cuando fueron detenidos, practicando un examen.

Los uniformados lanzaron bombas lacrimógenas al interior de la institución e ingresaron, abusando de su autoridad.

Durante la captura, los jóvenes fueron agredidos salvajemente a pesar de someterse ante la autoridad.

Estudiantes organizados de Cortés anunciaron acciones de protesta si sus compañeros no eran liberados.