El Tribunal Supremo de EE.UU. ha emitido este jueves una opinión dividida sobre la legalidad del programa de inmigración del presidente Barack Obama, un duro golpe para el programa del mandatario durante sus últimos meses en el cargo.

Un voto 4-4 en un caso relacionado con el plan del presidente Barack Obama para proteger a millones de inmigrantes que viven ilegalmente en el país de la deportación, ha dejado en vigor la decisión de un tribunal inferior y por lo tanto ha puesto fin a la iniciativa del mandatario.

“La decisión de hoy reitera lo que hemos sostenido desde el principio: una persona, aunque sea un presidente, no puede cambiar unilateralmente la ley”, ha comentado la decisión del Supremo el fiscal general de Texas, Ken Paxton.

“Esta es una importante derrota para los intentos del presidente Obama de ampliar el poder ejecutivo, y una victoria para los que creen en la separación de poderes y el Estado de Derecho”, ha agregado Paxton, citado por Reuters.

Anteriormente, el tribunal federal de apelaciones de Nueva Orleáns había dictaminado que el Gobierno estadounidense no tenía autoridad para proteger de la deportación a unos cuatro millones de inmigrantes y darles la posibilidad de obtener permisos de trabajo sin la aprobación del Congreso.

En abril de este año, la Corte Suprema de EE.UU. revisó el caso y escuchó los argumentos a favor y en contra de las políticas que propone el presidente del país. Sin embargo, en aquella ocasión los ocho jueces ya mostraron su división tras el debate.