En 2023, Francia registró el nacimiento de alrededor de 678,000 bebés, marcando una disminución del 6.6% en comparación con el año anterior, y alcanzando la cifra más baja desde 1946, período de reconstrucción posterior a la Segunda Guerra Mundial. Estos datos, divulgados por el Instituto Nacional de Estadística (Insee) el 16 de enero de 2024, llevaron al presidente Emmanuel Macron a anunciar diversas medidas con el objetivo de mejorar la tasa de natalidad.
El informe del Insee revela una "fuerte caída" en la fecundidad en la segunda economía de la Unión Europea, con una tasa de 1.68 niños por mujer, en comparación con la media de 1.79 en 2022. En 2021, Francia ostentaba la posición más fértil de la UE, con 1.84 niños por mujer, según datos de Eurostat.
El año 2023 también experimentó una disminución en el número de defunciones en Francia, alcanzando las 631,000, lo que representó un descenso del 6.5% en comparación con 2022, un año marcado por la pandemia de COVID-19 y episodios de intenso calor, según el Insee. Aunque el crecimiento natural de la población fue ligeramente positivo, se registró como el "más bajo desde el final de la Segunda Guerra Mundial", según el informe anual del instituto francés. El saldo migratorio, la diferencia entre quienes se establecieron y quienes abandonaron el país, también fue positivo, con un aumento de 183,000 personas. Para el 1 de enero de 2024, la población de Francia ascendía a 68.4 millones de habitantes, con un aumento del 0.3% interanual, y la esperanza de vida al nacer alcanzaba los 85.7 años para las mujeres y 80 años para los hombres, según el Insee.
Ante estas cifras, el presidente Emmanuel Macron anunció un "gran plan" para abordar la infertilidad y lograr un "rearme demográfico". Entre las medidas se incluye un nuevo permiso de paternidad y maternidad de "seis meses" para ambos progenitores, en reemplazo de uno actualmente "extremadamente corto y mal remunerado". Además, se anunció un "gran plan de lucha" contra la infertilidad.

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