Evelio Miranda, es un catedrático universitario del Centro Universitario Regional del Occidente (CUROC), ingeniero agroindustrial con un doctorado en Proyectos por la Universidad Mexicana (UNIME), que ha salido adelante a pesar de las dificultades económicas de la vida, vendiendo junto con su madre pupusas.

Miranda, y su familia emprendieron el negocio  en la Sultana de Occidente como una salida a la pobreza y los pocos ingresos que generaba su padre.

“Dentro del marco más honorable y honrado que existe, fue el gran inicio en el que la familia tuviera por lo menos asegurada la comida del día”, expresó el profesional.

Recordó que su vida ha sido una constante lucha para poder salir adelante para ser quien ahora es, “durante el colegio tuve que trasladarse a la jornada de la noche para poder ayudarle por las tardes a mi padre en la venta de pupusas”.

A pesar de que ya cuenta con dos títulos universitarios y es docente de la universidad investigador para la Dirección de Investigación Científica Universitaria (DICU) y coordinador de una carrera, continúa recorriendo desde la Calle Real Centenario hasta el Copán Galel ofreciendo las pupusas.

El profesional ahora sale a las calles ya no por dinero, sino por el placer de caminar junto con su madre.