Algunos adultos jóvenes que tomaron antidepresivos durante la adolescencia aseguran que el tratamiento afectó su deseo sexual de forma duradera. Ahora, entre los 23 y 45 años, afirman que, pese a haber dejado los medicamentos hace años, los efectos persisten.
Los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) son conocidos por causar efectos secundarios sexuales en adultos, como disminución del deseo, disfunción eréctil y dificultad para alcanzar el orgasmo. Sin embargo, se creía que estos síntomas desaparecían al suspender el fármaco.
Algunos psiquiatras sugieren que los problemas podrían estar relacionados con las causas originales que llevaron al tratamiento, más que con el medicamento en sí. Aun así, el riesgo de efectos sexuales prolongados en jóvenes sigue siendo incierto y preocupante, especialmente ante el aumento en las prescripciones de antidepresivos.

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