WASHINGTON (AP) — El gobierno del presidente Donald Trump anunció el viernes que llegó a un acuerdo de “tercer país seguro” con Guatemala que ayudará a restringir el número de solicitudes de asilo de migrantes centroamericanos en Estados Unidos.

El acuerdo requerirá que los migrantes que lleguen a Guatemala en su camino hacia Estados Unidos soliciten asilo en Guatemala y no en la frontera estadounidense.

La medida podría reducir el elevado número de migrantes, entre ellos salvadoreños y hondureños, que han abrumado el sistema de inmigración de Estados Unidos y dar a Trump una concesión que el mandatario podría pregonar como una victoria mientras trata de mostrar avances en sus promesas de campaña sobre inmigración.

“Este acuerdo sacará del negocio a coyotes y contrabandistas”, afirmó Trump.
El anuncio se hizo después que una corte de California impidió al gobierno de Trump aplicar nuevas políticas de asilo más restrictivas.

Ambas naciones habían estado negociando el acuerdo durante meses, y Trump amenazó el miércoles con imponer aranceles y otras represalias a Guatemala si no aceptaba el trato.
Trump afirmó el viernes que el acuerdo protegerá “los derechos de aquellos que tienen peticiones legítimas”, acabará con el “abuso” del sistema de asilo, y aminorará la crisis en la frontera sur de Estados Unidos.

El mandatario añadió que como parte del acuerdo, Estados Unidos incrementará el acceso a visas de trabajo temporales H-2A a trabajadores del campo de Guatemala.
No queda claro por el momento cuándo entrará en vigor el acuerdo. La Corte Constitucional de Guatemala concedió tres interdictos que impiden al gobierno firmar el acuerdo sin la aprobación del Congreso.

El gobierno de Guatemala publicó en Twitter un comunicado sobre lo que llamó “Acuerdo de Cooperación Respecto al Examen de Solicitudes de Protección”.

En él, dice que el Ministerio del Trabajo suscribirá un acuerdo “mediante el cual se otorgarán visas de trabajo en el área agrícola, las que permitirán a los guatemaltecos viajar de forma legal hacia los Estados Unidos, evitar ser víctimas de estructuras criminales, trabajar de forma temporal y retornar a Guatemala, con lo que se fortalecerá la unidad familiar”.

Las condiciones de pobreza y violencia que obligan a salvadoreños y hondureños a salir de sus países también están presentes en Guatemala.

Y los observadores señalan que Guatemala carece también de los recursos para albergar adecuadamente, educar y proveer oportunidades a los posibles solicitantes de asilo.
Amnistía Internacional dijo que “cualquier intento de obligar a familias e individuos que huyen de sus países a buscar refugio en Guatemala es indignante”.

“El gobierno de Trump debe desistir de este plan cruel e ilegal para cerrar las puertas a familias e individuos que tratan de rehacer sus vidas en condiciones seguras”, dijo Charanya Krishnaswami, directora de AI para las Américas.

Funcionarios del Departamento de Seguridad Nacional dijeron que esperaban que el acuerdo sea ratificado en Guatemala, y comenzar a implementarlo en algún momento de agosto.
El secretario de Seguridad Nacional interino Kevin McAleenan dijo que el acuerdo era parte de un esfuerzo conjunto con Guatemala para atender la inmigración y combatir el contrabando de personas. Y afirmó que no se puede calificar a un país de inseguro para los refugiados.

“Es arriesgado etiquetar a un país entero como inseguro. Con frecuencia describimos a Centroamérica de manera muy generalizada”, dijo. “Obviamente hay lugares en Guatemala y Estados Unidos que son peligrosos, pero eso no significa que no tienen un proceso justo. Eso es en lo que se enfoca el estatuto. No significa a salvo de cualquier riesgo”.

Cuando a Trump se le preguntó si esperaba forjar acuerdos similares con Honduras y El Salvador, respondió: “De hecho, sí”.