El debate global sobre el narcotráfico en Colombia está nuevamente en foco tras el anuncio de sanciones de Trump a la gestión de Gustavo Petro tras los enfrentamientos verbales por las operaciones en el Caribe.
El presidente estadounidense afirmó que la administración actual ha sido responsable de un incremento considerable en la producción de cocaína, lo que motivó que se justifiquen nuevas sanciones internacionales.
El mandatario republicano subrayó que, a su juicio, las políticas adoptadas por Petro no han permitido frenar el cultivo ni el tráfico de drogas y, por el contrario, han motivado a los narcotraficantes a aumentar su producción.
Según Trump y sus allegados, la permisividad del Estado y falta de acciones concretas han sido factores clave para que Colombia mantenga su posición como principal productor mundial de cocaína.
“Desde que el presidente Gustavo Petro llegó al poder, la producción de cocaína en Colombia se ha disparado hasta alcanzar el nivel más alto en décadas, inundando a Estados Unidos y envenenando a los estadounidenses”, dijo el secretario del Tesoro, Scott Bessent, al argumentar las sanciones financieras contra Petro.
Agrega que su designación se debe a haber participado o intentado participar en actividades o transacciones que contribuyeron o representan un riesgo de contribuir “a la proliferación internacional de drogas ilícitas o sus medios de producción”.
El aumento en la producción de cocaína bajo la administración Petro
Durante la gestión de Gustavo Petro, informes de distintas agencias internacionales (como la [Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito y el propio gobierno estadounidense aseguran que se han registrado cifras históricas en los cultivos de hoja de coca y el procesamiento de cocaína en Colombia.
Aunque la administración Petro ha defendido sus políticas de “paz total” y sustitución de cultivos ilícitos, los críticos sostienen que esas estrategias no han logrado reducir el fenómeno.
Mientras tanto, sectores afines al presidente Donald Trump exigen endurecer aún más las sanciones y condicionar la cooperación internacional.
Expertos advierten que este tipo de presión podría afectar la relación bilateral y el flujo de ayuda a Colombia para combatir el narcotráfico.

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