El gobierno de Donald Trump ha confirmado este lunes medidas de endurecimiento al embargo comercial a Cuba, que se impuso hace seis décadas. Las medidas permitirán  demandar a compañías cubana que utilicen propiedades confiscadas por el gobierno cubano tras la Revolución de 1959.

El endurecimiento limita las demandas de al menos unas 200 empresas y agencias estatales cubanas, que están sujetas a sanciones estadounidense ligadas a las fuerzas armada y a la agencia de inteligencia de La Habana.

Las mayorías de las compañías no tiene ningún vínculo con los sistemas legales o financiero de Estados Unidos, lo que hace que la capacidad de presentar demandas es solo algo simbólico.

Bruno Rodríguez canciller cubano escribió en su cuenta de twitter sobre el tema de la nueva medida que solo amenaza la estabilidad mundial.

“Rechazamos enérgicamente anuncio del Dpto. de Estado EE. UU de autorizar demandas, bajo Titulo III de la Ley Helms-Burton, contra lista de compañías cubanas sancionadas arbitrariamente por el Gob. de Trump. Prorroga 30 días en el resto de los casos es inaceptable amenaza vs. El mundo”.

Esta nueva medida no es más que una represalia contra ek gobierno cubano por el apoyo que le sigue brindando al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro.