Un torpedo de entrenamiento fue encontrado este jueves en Main Beach, una de las playas más concurridas de Gold Coast, en la costa este de Australia. El hallazgo fue realizado por un grupo de residentes locales, quienes alertaron a las autoridades tras notar el objeto parcialmente cubierto por crustáceos.
Ante la situación, equipos del Ejército y la Policía de Queensland se desplazaron al lugar, estableciendo un perímetro de seguridad con un radio de exclusión de 100 metros para evaluar el dispositivo de manera segura. La Fuerza de Defensa Australiana (ADF) confirmó que se trataba de un torpedo de entrenamiento inerte utilizado en maniobras militares recientes cerca de la costa. Luego de un análisis detallado por especialistas en explosivos, se determinó que el artefacto no representaba ningún riesgo para la seguridad pública y fue trasladado a un depósito militar.
El inspector Leon Wort explicó que el objeto, aunque llamativo, no era peligroso. “Se ha recuperado y no hay riesgo para la seguridad pública. Será devuelto al depósito”, declaró a medios locales.
El hallazgo generó sorpresa entre los habitantes y visitantes de la zona, aunque las autoridades aseguraron que se trataba de un artefacto inofensivo y que la playa continuaba siendo un lugar seguro para el público.
En un suceso paralelo, Australia descubrió que la Armada china realizaba ejercicios militares con fuego real en el mar de Tasmania gracias a una alerta emitida por un piloto comercial. El aviso, transmitido a través de una frecuencia de emergencia monitoreada por las autoridades aeronáuticas, llevó a Airservices Australia a emitir una advertencia de peligro.
Según Peter Curran, subdirector ejecutivo de la entidad, al menos 49 aviones tuvieron que modificar sus rutas el viernes para evitar una flotilla de tres buques de guerra chinos que realizaban maniobras militares. Ni Australia ni Nueva Zelanda recibieron un Aviso a los Aviadores (NOTAM, por sus siglas en inglés) por parte de China antes de las operaciones, lo que generó preocupación en Canberra y avivó las tensiones en la región del Pacífico Sur.
Este tipo de ejercicios suelen notificarse con antelación para evitar riesgos en el tráfico aéreo, lo que resalta la falta de comunicación por parte de las autoridades chinas sobre sus actividades militares en la zona.