La crisis en Cuba sigue profundizándose, con el gobierno enfrentando grandes retos debido a la caída del apoyo venezolano y el aumento de la presión de Estados Unidos.
Ante la falta de recursos y el deterioro interno, el gobierno dirigido por Miguel Díaz-Canel está recurriendo a aliados estratégicos como China y Rusia en busca de ayuda internacional, a pesar de que hasta el momento no han logrado ayudar a uno de sus más grande aliados, Nicolás Maduro.
Este giro geopolítico responde a varios factores. Por un lado, Venezuela redujo completamente su respaldo energético y financiero debido a la operación estadounidense en territorio venezolano.
Por otro, Estados Unidos, bajo la influencia de figuras como Donald Trump, ha endurecido las sanciones y el aislamiento diplomático hacia La Habana, complicando aún más la obtención de fondos y suministros.
Repercusiones regionales y geopolíticas
La decisión de Cuba de acercarse a Rusia y China podría modificar el balance político en América Latina. China ya ha mostrado interés en aumentar su presencia comercial y tecnológica en la isla, mientras que Rusia retoma la cooperación militar y energética.
Sin embargo, este alineamiento no está exento de riesgos, pues podría exacerbar las tensiones con Washington y países vecinos, especialmente por el control.

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