Andrés Manuel López Obrador asumió como presidente constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, en un acto que se realizó en el Congreso de la Unión. Después de recibir de las manos de Enrique Peña Nieto la banda presidencial, pronunció su primer discurso del sexenio que recién inicia.

López Obrador, quien obtuvo más de 30 millones de votos el pasado mes de julio, aseguró que México inicia con su investidura la cuarta transformación que conlleva el combate y lucha contra la corrupción e impunidad, el cambio de sistema neoliberal, el reconocimiento de los derechos ciudadanos y un importante ajuste a los gastos del gobierno.

“Por mandato del pueblo iniciamos la Cuarta Transformación de México. Puede parecer pretencioso o exagerado, pero hoy no solo inicia un nuevo gobierno, hoy comienza un cambio de régimen político. A partir de ahora se llevará a cabo una transformación pacífica y ordenada, pero al mismo tiempo profunda y radical porque se acabará con la corrupción y la impunidad que impiden el renacimiento de México”.

Desde su campaña se comprometió a luchar contra la corrupción con un discurso combativo y a la vez conciliador en el que expresa que el Estado se debe transformar para trabajar con transparencia pero que debe evitar el caos que puede provocar perseguir a quienes se han involucrado en estos actos ilícitos.

“Yo defenderé con argumentos mi postura de punto final, de trabajar hacia el porvenir. Pero la ciudadanía tendrá la última palabra, porque todos estos asuntos se van a consultar a los ciudadanos”.

Andrés Manuel fue claro y tajante al expresar que la política económica neoliberal permitió el predominio de la corrupción, pero que su gobierno no buscará la venganza, ni perseguirá a nadie.

“Ocupamos el lugar 135 en corrupción, entre 176 países evaluados. Y pasamos a ese sitio luego de estar en el lugar 56 en el año 2000. El distintivo del neoliberalismo es la corrupción.”

Ante la asamblea llena de senadores, diputados, mandatarios extranjeros e invitados especiales, el presidente de México prometió no robar, no imponer ningún nuevo impuesto, no aumentar los precios de los combustibles, respetar los derechos humanos, crear una nueva política de seguridad, y eliminar la impunidad de los altos funcionarios públicos, entre ellos el presidente.

López Obrador propone que los presidentes puedan ser investigados y juzgados aún estando en funciones, asegura que el combate a la corrupción se da de arriba hacia abajo.

“Pondremos orden a la cúpula del poder, porque la corrupción se promueve desde lo alto hacia los niveles inferiores. Vamos a limpiar el gobierno de arriba hacia abajo”.

Entre las protestas de los presentes en temas importantes como el asesinato de 43 jóvenes desaparecidos de Ayotzinapa, Andrés Manuel hizo una larga pausa a su discurso y permitió se escuchara con fuerza a los presentes y el conteo del número uno al cuarenta y tres, exigiendo la investigación al caso de estos jóvenes.

Andrés Manuel anunció en ese momento la creación de una Comisión de la Verdad para la investigación de este caso lo que motivó el aplauso de los presentes.

Aprovechó para agradecer el trabajo realizado por las Fuerzas Armadas durante los desastres naturales, y les felicitó por no involucrarse en actos deshonrosos como golpes de Estado. Andrés Manuel se comprometió a no reprimir y que ninguna de las fuerzas de seguridad se involucrará en violaciones a los derechos humanos.

“El presidente de México nunca dará la orden de reprimir al pueblo”.

El nuevo presidente de México también envió un mensaje a sus detractores quienes especulan que reformará la constitución de la república para buscar la reelección y se comprometió a cumplir su mandato de seis años y que se someterá a un referendum revocatorio en dos años para que se decida si continúa o no en el mandato.