Un hombre de 82 años, con una gran fortuna y una buena imaginación para arruinar la felicidad de su exesposa, pagó para que colocaran una enorme fotografía junto a su nueva pareja, frente a la casa donde vive su exesposa.

La idea surgió luego que contrajo matrimonio por segunda vez con una francesa y decidió “restregarselo” a su antigua pareja.

El hombre contrató un espacio en la fachada del un edificio, cercano a la vivienda de su exmujer.

La expareja de esposos estuvo casada por 59 años, lo que demuestra el despecho del multimillonairo.