Cinco consecuencias de vender el voto en las elecciones

A horas que se realicen los comicios generales, en Honduras se vuelve a ver lo que durante estés últimos 8 años ha sido una práctica común: un grupo de activistas y líderes del Partido Nacional entregando dinero, bolsas solidarias o dádivas a un grupo de gente con la clara intención de comprar su voto.

Lo que mucha gente no tendrá claro a la hora de recibir el “regalito”, es que vender el voto, aunque puede ser una buena idea en el momento para sacarlo a uno de apuro, a la larga tiene consecuencias nefastas para usted mismo y toda la sociedad en general.

Consecuencias de Vender el voto:

 

1. Usted comete delito Electoral

Si usted vendió su voto estará violando la ley Electoral. Comprar o vender el voto en Honduras es un delito con pena de 4 a 6 años, pero para la práctica usted se convierte en delincuente cómplice de un bandido.

El voto que usted vendió le habrá dado la oportunidad a un malhechor de administrar los recursos de salud, educación, deporte, vivienda, cultura, agua, entre otros, que son de usted, de su familia y de sus hijos.

Un criminal sabe delinquir pero no gobernar, entonces, automáticamente, usted pasará de ser cómplice del bandido a ser víctima del criminal al que usted le vendió su voto.

2. Pérdida de derechos

Sin duda que una de las consecuencias inmediatas será la pérdida de derechos: el derecho a la justicia, a la réplica, al reclamo o a la aclaración.

3. Usted se convierte en parte de una estructura delictiva

El delincuente al que le vendió su voto no está solo. Es parte de una organización delictiva electoral, una estructura piramidal en donde usted se encuentra al final en la base, en el mero fondo.

Estas personas que están por encima de usted en la organización electoral se convertirán en los secretarios de despacho, contadores, auxiliares, consultores, empleados, conductores, etc.

Un criminal no gobierna, un criminal delinque.

Al vender usted su voto, el que se lo compra busca recuperar el dinero que le pagó a usted, por lo tanto, las necesidades que apremian su entorno físico y social serán desatendidas y, como consecuencia, seguirán incrementado haciéndose cada vez más difícil el atenderlas.

Esto generará una serie de nuevas situaciones que complicarán aún más los problemas que usted tenía al principio.

El valor de sus propiedades decaerá, la calidad de la educación de sus hijos será mediocre, los servicios de salud serán ineficientes, la seguridad será casi inexistente; puede llegar a perder la vida ante una crítica situación de abandono estatal.

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Entonces usted ya no solo será cómplice de un delincuente, será víctima de otro delincuente, esclavo de este mismo y desechable; ahora también será más pobre.

4. El efecto dominó

Las consecuencias negativas de vender el voto o elegir mal desencadena una serie de problemas que se extienden en todos los aspectos de la vida social, de su vida familiar, de su localidad, de su municipio y terminan por invadir su vida personal.

Se ven reflejadas en su municipio, en su región, en la nación y fuera de ella. El efecto dominó puede llegar a ser incontable.

Cada problema termina generando otro problema peor, otro variable que aumenta negativamente y que desgasta a la sociedad y al país.

Los 500 o 1000 lempiras, el butano, el bono de mil lempiras de RECO, el pescado o el pollo, las estufas y ventiladores, las laminas, bolsas solidarias, etc. pueden parecer inocentes y hasta le pueden parecer a usted un intercambio justo o una pequeña oportunidad de negocio o de recuperar por su parte algo de lo que los políticos roban, pero en realidad está socavando su propio futuro, el de sus hijos y los hijos de sus hijos.

Solo espero comprenda que si vende el voto, lo esté haciendo por mejorar educación para sus hijos, mejorar la calidad de vida para usted y su comunidad, por tener unas vías dignas, políticas justas, justicia y seguridad. Su voto, ese único voto, vale mucho, lo vale todo.

5. Conclusión

Honduras es un país rico, el problema es que los hondureños al vender su voto permiten que lo gobiernen los ladrones. Quien vende su voto quizás piense que se cobra un poco del robo y el abuso de los corruptos, pero al final, únicamente contribuye a que este daño sea mayor y más duradero al negarle su lugar a los justos que pueden hacer progresar al país.