La crisis migratoria que se viven en Honduras, Guatemala y El Salvador se intensifica en México ante las acciones de los agentes del Servicio de Control de Aduanas (ICE) y las medidas antiinmigrantes del presidente Donald Trump.

Docenas de menores y adultos que buscaban el sueño americano fueron abandonados en las cercanías de la frontera de Texas.

Los inmigrantes a altas horas se  bajaron de los autobuses que los transportaban, dejándolos a la intemperie en la mitad de la calle en una zona llena de clubs y cabarets.

Sin alimento, lugar donde dormir y poder descansar los inmigrantes se encuentran en una encrucijada: Volver a su país de donde huyeron de la criminalidad y pobreza o continuar luchando por el sueño americano.

En nueve meses, autoridades migratorias han registrado la captura de 300 mil hondureños que iban rumbo a los EEUU, solo en la frontera de Texas.

Mientras los ciudadanos huyen en busca de una vida mejor, el gobierno de Trump aplica aranceles a países como México y Guatemala para obligarlos a dar asilo a la gran cantidad de inmigrantes.

Expertos y sectores de oposición han acusado al gobierno de los EEUU de apoyar al régimen Hernández y generar pobreza e inseguridad en el país.