WASHINGTON (AP) — Ante nuevas sanciones comerciales y medidas drásticas por parte de Estados Unidos contra su principal compañía de telecomunicaciones, China emitió el miércoles un recordatorio de que aún no ha usado todas sus armas en su guerra comercial con el gobierno del presidente Donald Trump.

Los medios estatales chinos advirtieron que Beijing podría dejar a Estados Unidos sin los minerales exóticos que son ampliamente utilizados en los automóviles eléctricos y en los teléfonos. La amenaza de utilizar el vasto suministro de las llamadas tierras raras como una ventaja en el conflicto ha contribuido a profundas pérdidas en los precios de las acciones estadounidenses y en la caída de los rendimientos de bonos a largo plazo.

Durante meses, las dos economías más grandes del mundo se han enfrascado en una confrontación por acusaciones de que China implementa tácticas abusivas, como robar secretos comerciales y forzar a las compañías extranjeras a entregar su tecnología, con el fin de desafiar el dominio tecnológico de Estados Unidos.

El gobierno de Trump ha impuesto aranceles del 25% sobre 250.000 millones de dólares en importaciones chinas y planea extender los gravámenes a 300.000 millones de dólares en productos chinos que aún no han sido afectados. Y hace unas semanas, intensificó el conflicto al colocar al gigante de telecomunicaciones chino Huawei en una lista negra que prohíbe que las compañías estadounidenses le vendan chips de computadora, softwares y otros componentes sin autorización del gobierno.

Estados Unidos afirma que Huawei está obligado legalmente con el Partido Comunista de China, el cual podría ordenarle que espíe en su nombre. Sin embargo, Washington no ha ofrecido evidencia de que Huawei haya incursionado en esas prácticas.

El periódico nacionalista chino Global Times advirtió que China tiene muchas formas de tomar represalias contra Estados Unidos, incluida la posibilidad de recortar la oferta de tierras raras.

China produjo 78% de las tierras raras del mundo el año pasado, de acuerdo con investigadores de Bank of America Merrill Lynch.

Si Estados Unidos no se modera, verá que “China está lejos de quedarse sin cartas, y tenemos la disposición y determinación de luchar contra Estados Unidos hasta el final”, se leyó en el editorial del periódico. Un funcionario de la principal agencia de planeación económica de China no descartó utilizar las tierras raras como represalia contra la “supresión injustificada de Estados Unidos”.

Hace unas semanas, el presidente chino Xi Jinping visitó empresas relacionadas con las tierras raras en la provincia de Jiangxi, en el sureste del país. Dijo que las tierras raras son “un importante recurso estratégico”, al tiempo que destacó la importancia de poseer tecnologías esenciales independientes, reportó el medio estatal China Daily.

China ha utilizado las tierras raras como arma anteriormente. Hace cinco años, la Organización Mundial del Comercio frustró el intento de China de restringir la exportación de tierras raras, rechazando su argumento de que sólo quería proteger al medio ambiente y conservar los suministros. La medida parecía más bien estar dirigida a dañar a Japón, con quien Beijing tenía una disputa diplomática.

Scott Kennedy, director del proyecto sobre la economía china en el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, dijo que Beijing podría beneficiarse incluso menos si vuelven a tratar de convertir las tierras raras en un arma.

“No es la amenaza que era… cuando los chinos amenazaron con aislar a los japoneses”, comentó.

En primer lugar, los usuarios de las tierras raras han almacenado los minerales para “tiempos difíciles”. En segundo, también han descubierto cómo “usar menos tierras raras para lograr los mismos resultados” en productos como láseres e imanes. Y en tercero, otros minerales y sustancias químicas se están usando cada vez más como sustitutos de tierras raras.

Kennedy predijo que una vez que los inversionistas se “den cuenta de que la amenaza no era grave, los mercados se recuperarán”.

Sin embargo, no se mostró optimista sobre las negociaciones comerciales entre China y Estados Unidos, que se rompieron el 10 de mayo luego de 11 rondas sin haber concretado un acuerdo. Las autoridades estadounidenses acusaron a los chinos de renegar de compromisos asumidos en rondas anteriores.