La ciudad caribeña, reconocida internacionalmente por su centro histórico amurallado y su arquitectura colonial, dejará atrás una de sus imágenes más tradicionales: los carruajes tirados por caballos que durante décadas recorrieron sus calles empedradas transportando turistas.
La decisión surge tras reiteradas denuncias de activistas por los derechos de los animales, quienes advirtieron que los equinos eran sometidos a extensas jornadas de trabajo que les provocaban lesiones, altos niveles de estrés e incluso colapsos por agotamiento.
El alcalde Dumek Turbay fue enfático al anunciar la medida a través de la red social X, donde aseguró que la administración municipal no tolerará ningún tipo de maltrato animal. En ese sentido, firmó un decreto que prohíbe, “bajo cualquier concepto o finalidad”, la circulación de carrozas de tracción animal dentro del Centro Histórico de la ciudad, que cuenta con cerca de un millón de habitantes.

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