Un escándalo de corrupción amenaza con poner fin al mito de un gobienro perfecto del primer ministro de Canadá, Justin Trudeau.

El caso salió a la luz en el diario The Globe an mail, en el cual aseugura que desde la oficina del gobernante se ejercieron presiones “inapropiadas” ante el fiscal general.

Los actos de corrupción para que “la firma de ingeniería SNC-Lavalin no fuera procesada por haber pagado sobornos por valor de 31,7 millones de euros a Saadi Gadafi y otros altos cargos del régimen libio entre 2001 y 2011.

“Trudeau y sus allegados presionaron a Wilson-Rayboulda, primera persona de origen indígena que desempeñó esas funciones, para que frenara el proceso y permitiera a la compañía salir más o menos airosa a cambio de un acuerdo extrajudicial”, asegura la publicación del diario.

Añade que la “ministra no cedió, SNC-Lavalin ya había presentado un recurso de apelació, cuyo falló está pendiente”.