La pequeña Rachel vino al mundo y sus padres decidieron salir del poblado en el que vivían, cerca de Retalhuleu, Guatemala. Con 22 días de nacida, ya conoce la realidad: sol, cansancio, incomodidad y la carretera. Nació en Guatemala pero, ahora se encuentra en Pijijiapan, México.

“Nació allá en un hospital y después nos integramos a la caravana”, comenta su papá, Ernesto Martínez, un joven sonriente que arrulla a la pequeña. Agregó que decidieron unirse a la caravana por problemas de violencia en su poblado. “Ya nos habían amenazado. Entonces nos tuvimos que venir, yo, mi esposa, y mis tres nenas”. Esta familia de cinco, cuenta con otras dos niñas, una de 7 años y otra de 4 años.

“Hemos caminado y nos han traído a jalones”, pero la mayor parte del largo recorrido ha tenido que caminarla. “Espero que logre pasar con mis nenas”, dice Ernesto. Le hace mucha ilusión la posibilidad de cruzar a los Estados Unidos.

Aun no está seguro de la ruta que seguirá, o cómo cruzarán cuando lleguen a la frontera entre México y Estados Unidos, pero tiene previsto seguir con la caravana.