Ricardo Salgado, Author at Noti Bomba

Una crítica racional al libro de “Mel”

Ricardo Salgado
  • Ricardo Salgado | 26-08-2019.3:29 pm.

El 28 de junio de 2019 se lanzó al público el libro “El Golpe 28J”, escrito por el expresidente José Manuel Zelaya Rosales. Siendo la obra escrita por el protagonista de más larga vigencia en la vida pública y política nacional, no han faltado las críticas de muchos que, incluso sin leerlo, prefieren, permanecer “convencidos” por cualquiera de las historias que hasta ahora se han contado.

Sobre el Golpe han escrito los golpistas, lo que eleva el valor contenido en esta primera propuesta desde la visión de las víctimas, de quienes tomaron decisiones, singulares en la historia de Honduras. Juan Ramón Martínez, ha escrito dos libros, el propio, y el del General Romeo Vásquez Velásquez (al menos, esa es la impresión que deja su lectura, en la que Martínez es mencionado más veces que ninguna otra persona).

El libro de “Mel” es el primero, además, que no contiene una justificación explicita por acciones cometidas, como en el caso de Romeo Vásquez que dedica mucho esfuerzo a justificar, no solo el golpe, sino otros bochornos de su vida, como aquel que lo involucra en el robo de vehículos en los años noventa. El de Zelaya es la introducción a un relato más completo de lo que sin duda es el momento más importante en la vida nacional del último siglo.

Escrito con la estrecha colaboración de la abogada Rixi Moncada, el documento es un testimonio en lenguaje jurídico, de profundo contenido político. Seguramente faltan detalles y se omiten personajes. La obra va dirigida a tener un formato amigable, fácil de leer y entender lo que se comunica. Es notable, el esfuerzo monumental hecho por la abogada Moncada por reunir pruebas, documentos, y testimonios, que sirven como respaldo a este libro, y que aún no ven la luz, pero pronto estará disponible.

El libro de “Mel” es una propuesta contra el olvido, y además la primera sistematización de hechos que no tienen precedentes en la historia hondureña. Hasta la fecha, el Golpe ha sido abordado con mucho chauvinismo. Incluso los sectores que lucharon en resistencia han tratado de relativizar el papel de Zelaya como actor fundamental en el punto de inflexión que se dio el 28 de junio de 2009. Por otra parte, la academia, pasa más ocupada en lo inmediato, en lo cotidiano, sin mencionar su equivocado desprecio intelectual por los políticos vernáculos.

Cualquier esfuerzo serio de analizar la realidad hondureña de los últimos quince años, incluso la coyuntura actual, seria vano, si trata de ocultar el carácter fundamentalmente soberano de la presidencia de Manuel Zelaya, una excepción gigantesca frente a los jefes de Estado previos y posteriores al Poder Ciudadano. Las palabras de Zelaya tienen más fuerza que el cumulo de datos y estadísticas que se utilizan con fines propagandísticos. La tendencia a minimizar los resultados del Poder Ciudadano ya sea con la distorsión de los datos, o la mentira abierta, hace que esta pequeña obra adquiera un valor trascendental.

La crítica no debe esperar un tratado, ni siquiera un alegato político profundo, esto está por venir todavía. Otros “críticos” que adversan la lectura en general, a menudo comentan que ellos ya saben que motivo el Golpe, o que el tema ya es “trillado”. Baste decir que la dictadura que hoy rige Honduras es exactamente el opuesto de lo que fue la administración Zelaya, lo que pone de manifiesto dos visiones contrarias de la realidad que prevalecen hoy en día, que polarizan a la sociedad hondureña, y que marcaran inevitablemente el futuro del país.

En lo personal, creo que la derecha hondureña ha tenido éxito satanizando el gobierno del Poder Ciudadano. Igual que sucediera por décadas con la lucha morazanista, vilipendiada por la iglesia católica y los conservadores de su tiempo, el estigma creado a partir de “la carretilla”, lanzó una enorme cortina de humo sobre un concepto vital de transformación, una idea revolucionaria: la Asamblea Nacional Constituyente.

A partir del golpe, miles de carretillas salieron del banco central, con una diferencia fundamental con la que nos atormenta desde hace mucho tiempo: aquella carretilla, salió para pagar los costos de una consulta popular (después de que los militares recibieran el dinero para hacerlo, y se negaran a cumplir sus órdenes); las de los golpistas, han servido para saquear el país, para robarse miles de millones que ya no volveremos a ver jamás. No se trata de una apología de lo que se haya hecho mal, sino al conjunto de una sociedad en la que los pobres pasaron por un breve periodo al primer plano, y la verdad sobre una elite criminal que se ha empeñado en borrar con sangre la idea de que vivir mejor es posible.

Hay muchas razones para debatir el Libro de “Mel”, lo único que es erróneo, es ignorarlo. La historia es finalmente aquello que somos capaces de preservar, y el relato de Zelaya es, sin duda alguna, algo que se mantendrá en el tiempo como el primer libro que explica las razones primeras de nuestra liberación.

Opinión: Contestando los embustes de los loros del Imperio en Honduras

Ricardo Salgado
  • Ricardo Salgado | 30-01-2019.9:50 pm.

Durante la última semana, se ha construido una red de argumentos que van desde la cándida ignorancia de algunos compañeros, hasta la más vil mala intención. En ella convergen fuerzas en teoría disímiles, más proclives al oportunismo y a seguirle la corriente a la dictadura y su modelo neoliberal hasta “izquierdistas de profesión” asociados al mundo de las ONG.

Bajo la visión de que LIBRE es el enemigo irreconciliable, recurren a argumentos burdos, y algunos planteamientos que tratan de vestirse de análisis serios, que invocan cosas extrañas como la “lógica política”, que no es más que la falacia con que ocultan su aporte de moderación para sostener las cosas como están, algo que, a todas luces, da fuerza a la dictadura

La estrategia política de LIBRE se encuentra en una fase de acumulación de fuerzas, actúa en todos los campos de la lucha, y, en términos reales, se ha demostrado coherencia y capacidad amplia de acumulación de poder a partir de la organización de la fuerza popular, librando una lucha insurreccional, por el momento NO violenta.

Las reformas constitucionales son el primer paso en el proceso de lucha por reformas al sistema electoral, y más que un derecho de un partido político, es un derecho del pueblo que ha alcanzado ya dos victorias electorales consecutivas.

Por otra parte, es claro que LIBRE tiene la obligación de traducir su acumulación de fuerzas en espacios políticos de poder, en ese sentido, las reformas constitucionales electorales reflejan la realidad política actual, en el que, el régimen cede ante la presión del pueblo para integrar a LIBRE; un compromiso que no han querido cumplir desde que se firmó el acuerdo de reconciliación democrática en la ciudad de Cartagena de Indias . La política se trata justamente de debilitar a tu enemigo, eso es conocimiento común, y es claro que las reformas fortalecen a Libre y debilitan a sus adversarios.

El análisis aritmético simplista de que la suma de los representantes es desventajosa, es una vulgar estratagema para desanimar a la población que simpatiza con Libertad y Refundación, la misma, es esgrimida en todos los medios enemigos, como por los analistas de la autoproclamada izquierda, dominada por sus fuentes de financiamiento, usualmente ubicados en Estados Unidos y aquí siguen una línea coordinada desde a embajada americana.

La presencia de LIBRE en todos los organismos electorales, a nivel nacional, Departamental, y municipal, significa un cambio cualitativo drástico, pues nos lanza a un marco de extrema tensión, en la que prevalecerán la verdad y la transparencia, lo que indudablemente puede arrastrarnos a una lucha fuerte y con probabilidades reales de acabar con el fraude electoral.

Nótese que las victorias electorales de toda la izquierda en América Latina se dieron siempre en ambientes institucionales adversos. Avanzamos dentro de una institucionalidad burguesa, sabiendo plenamente lo que eso significa. Eso no es traición, a nuestros principios, sino, por el contrario, el resultado de una praxis coherente con la realidad, que va produciendo cambios concretos, en favor de las mayorías. Tampoco es ingenuidad, hoy en día tenemos un inmenso equipo curtido en la lucha por una década, forjado en amargas derrotas, cárcel persecución y Muerte, además de una enorme capacidad de aprender.

Por otra parte, debemos decir que no existe ninguna contradicción entre la insurrección y la política que se lleva adelante en los escenarios de poder electoral político. Al contrario, ambas son parte de una estrategia única. El reduccionismo que se quiere imprimir a que las insurrecciones “no hacen acuerdos con los enemigos” o que las insurrecciones “no pueden ser electorales y pacíficas” ocultan que ninguna victoria real es posible sin organización, menos aún guiadas desde el capricho de las cúpulas, o el análisis basado en la emotividad de los sujetos. Un revolucionario de verdad no puede ignorar el momento histórico, ni desbocarse por lo que parece una coyuntura, sin calcular sus propias fuerzas.

Por último, se pretende hacer creer que somos un obstáculo para la unidad de supuestas fuerzas de oposición. En primera instancia, debemos ver entre las organizaciones presentes en Acción Ciudadana algunos grupos y personas que ya nos traicionaron, y no estamos en posición de recorrer ese camino de nuevo.

Por otra parte, la ensalada de esas fuerzas se basa en una sola coincidencia: todos ellos creen que atacando a LIBRE van a quedar bien con Juan Orlando Hernández, quien afecta sus intereses individuales, de ahí su idea de “saquemos a JOH y a LIBRE”. Para LIBRE esta tesis es inaceptable, porque no estamos en posición de dejar vigente toda la maquinaria de la dictadura intacta en los organismos electorales, ni en ninguna parte de la institucionalidad que proponemos refundar.

Nadie debe sorprenderse de la campaña contra libre y contra la jornada de insurrección del domingo. Decir que fracasó es una falacia que al mismo tiempo es una narrativa obligada para todos los que necesitan destruir a LIBRE. La verdad, es que se lograron acciones en todas partes del país, tal como se había planeado, y lo que se hizo estaba previsto en el plan de repudio a un año del fraude electoral, los asesinatos de compatriotas y la demanda de libertad para los presos. Nunca propusimos una meta apocalíptica, siempre reivindicamos el proceso, NO violento, que sigue. Vienen nuevas y mejores acciones de insurrección hasta llegar a un Paro NACIONAL

Así se construye la victoria del pueblo, por mucho que digan los “expertos” de la derecha y la “izquierda” entre comillas, estamos avanzando en todos los escenarios de la lucha.

Honduras: origen crisis en una sociedad partida en dos

Ricardo Salgado
  • Ricardo Salgado | 25-01-2019.9:11 am.

Tras una década de control golpista en el pais, parecería que el pueblo hondureño se encuentra en el borde de una desesperación imbatible, con una oposición dividida justamente por su visión sobre el problema, y, fundamentalmente, por su posición frente al proceso. Mientras muchos que apoyaron, activa o pasivamente, el golpe de Estado de junio de 2009, se aterran ante el fruto de su obra, y eso los ubica en una oposición muy confusa, este el caso del Partido Liberal, como un todo, y de muchos otros políticos que, asumiendo la falacia de la anticorrupción, se han puesto como meta terminar con Juan Orlando Hernández, sin alterar ningún orden de cosas.

En el otro extremo, está el Partido LIBRE, que, apegado a sus principios, plantea la preeminencia del pueblo como única fuente legítima de todo poder. No existe construcción democrática si no tiene como pilar la participación popular. Y eso se ha llevado a la práctica en los Comandos Insurreccionales, que no son otra cosa que pueblo organizado para luchar. Además, LIBRE reivindica el Golpe de Estado como punto de quiebre histórico de la normalidad democráticaque para 2009 ya era precaria, por lo que se buscó la vía racional de transformar el pais a través de la participación, el proyecto de la IV Urna.

Para entender las enormes diferencias de ambos bandos hay que tomar en cuenta todo el antecedente histórico que nos ha llevado a este momento. La oposición de los liberales con sus aliados (incluida la Convergencia), presumen que necesitan mostrar descontento en las calles por un término de tiempo, y que eso desencadene la acción del gobierno de los Estados Unidos que forzaría la salida de JOH, dejando el resto de la estructura, Congreso y CSJ), para que coordinen la supuesta transición a un gobierno temporal que llame a elecciones.

En este esquema, el futuro es muy cercano, inmediato, pero la nebulosa para el pueblo hondureño es inmensa. Parece que ellos quieren un retorno a la normalidadantes de JOH, pero eso los lleva a ignorar el origen del problema. Su punto más débil, radica en que ignora la necesidad de que el pueblo se convierta en una fuerza verdadera, con capacidad de cambiar. La idea es algo así como, vamos a la calle unos días, y cuando se metan los gringos pues a esperar, y todo mundo a su casa. Honduras no va a cambiar ni un milímetro sin cambiar la correlación de fuerzas y convertir al pueblo en el sujeto de su propia liberación.

La posición de LIBRE, implica una lucha frontal contra el sistema que ha destruido al país; en busca de la transformación radical de todo lo que deba cambiarse, y con el pueblo convertido en militante de su historia. LIBRE asume el origen del descalabro en junio de 2009, reivindica toda nuestra historia, y apela a nuestra memoria, para que nuestra lucha continúe el proceso iniciado desde la Resistencia contra el Golpe de Estado, y que hoy nos plantea el reto de organizarnos hasta el punto de un Paro Nacional Popular, que involucre a toda nuestra sociedad, y no dependa de la intromisión colonial e imperial de los Estados Unidos.

Uno de los puntos que resaltan es el trabajo orgánico en LIBRE, que plantea una lucha en todos los frentes. Uno de ellos es la obligatoria búsqueda de representación en los organismos electorales. Más que un derecho, resulta una obligación para LIBRE participar en los organismos de electorales. Como mencionamos la estrategia de la AC, desemboca en elecciones, la del bipartidismo en el Partido Nacional, también termina en elecciones. Se habla de despolitizar esos organismos electorales, pero los van a despolitizar desde el bipartidismo, por lo que ellos decidirán qué “apolíticova en qué lugar. La dichosa ciudadabización de los organismos electorales terminaría siendo el fiasco más grande de este siglo para nuestro pueblo, del mismo modo que la incorporación de LIBRE sería, incuestionablemente, una victoria popular.

En general, podemos decir que desde el Golpe de Estado de junio de 2009 hasta la fecha, existen dos posiciones políticas en Honduras, las que buscan sostener el sistema neoliberal, y el control de las élites subordinadas a Washington, y las masas aglutinadas alrededor de LIBRE. Una facción de aquellos que defienden el sistema ha llegado a un punto en que sus intereses chocan de frente con los de quienes sostienen a JOH. En la otra parte, se sostiene una lucha organizada, un proceso de acciones múltiples, que aspira concretar en 2019, una escalada popular que cambie la correlación de fuerzas en el pais, y nos marque la ruta hacia la Asamblea Nacional Constituyente Originaria, que cambie el pais.

Los dos fraudes electorales, todas las aberraciones generadas desde Micheletti hasta la fecha, son una continuidad que se origina en el golpe de Estado. La doblez que llevó a muchos a aplaudir el crimen del golpe, los llevó a creer la payasada de Micheletti de que no necesitamos de nadie para sostenernos. El Plan Colombia en Honduras, los 51 mil muertos (que dice CONADEH), la enorme deuda externa, la venta de armas de los militares a los cárteles del narcotráfico, el desmantelamiento de la ENEE, la extinción de Hondutel, la privatización de la salud, la destrucción de los hospitales públicos, el peaje, la privatización del agua, la entrega de todo nuestro patrimonio común es resultado del Golpe de Estado del 28 de junio de 2009, y los actores siguen siendo los mismos. No existe nada espontáneo, ni es tampoco cierto que el camino es olvidar; la amnesia histórica produce pueblos esclavos.

No es extraño pues, que los ataques contra LIBRE salgan tanto de la dictadura como de los otros neoliberales. Esto no es poca cosa, y es necesario entenderlo con mucha exactitud. Honduras será libre, por mano de su pueblo, que desde hace diez años lucha, por su historia y por su futuro.

Opinión | Trump despide al Jefe de Estado de Honduras

Ricardo Salgado
  • Ricardo Salgado | 09-12-2018.5:26 pm.

El anuncio del despido del general retirado John Kelly, como jefe de gabinete del ejecutivo norteamericano, hecho público por el propio Donald Trump, implica un golpe duro al globalismo en las esferas de gobierno de Estados Unidos, al tiempo que, como consecuencia conexa,deja al régimen hondureño de Juan Orlando Hernández sin su pieza fundamental y bastante expuesto a la calamidad.

La lucha entre globalistas y nacionalistas ha marcado la administración Trump, quien avanza en la remoción de los lastres globalistas en la burocracia de Washington. Para entendernos mejor, la política de Trump está en la tarea de deshacerse del legado que recibió de las administraciones de los últimos 6 presidentes, que impulsaron una agenda neoliberal y globalizadora, en la que se privilegiaba el crecimiento transnacional, el libre movimiento de mercancías y capital, así como el debilitamiento de las naciones.

John Kelly o, más bien lo que él representa, es parte de esa historia globalista que se impulsó desde la era Clinton. De hecho, su trayectoria militar está estrechamente vinculada a la doctrina de guerra global contra el terrorismo y el narcotráfico , que lo llevo a ser Jefe del Southcom, y el operador en jefe de la política norteamericana hacia Colombia, México y Centroamérica. Su misión fundamental era destruir la revolución bolivariana en Venezuela, debilitar el gobierno sandinista y socavar los cimientos de la revolución cubana. En pocas palabras, John Kelly y Plan Colombia están entrelazados de forma indisoluble.

La fachada de la guerra contra el narcotráfico quedó evidenciada después de que en ocho años, el tráfico de estupefacientes creció de forma sostenida, siendo Honduras el punto de paso central del mismo. La posición estratégica para la continuación de la guerra contra la integración latinoamericana, llevó a la consolidación de un narcoestado en Honduras, todo esto bajo la mirada atenta y permanente de Kelly, así como de su sucesor en el Southcom, Kurt Tidd, quien, dicho sea de paso, acaba ser relevado del cargo, después del sonado fracaso de su famoso plan Venezuela Freedom 2.

Los vínculos estrechos entre Kelly y el régimen bipartidista hondureño son expuestos a profundidad en un trabajo publicado por Notibomba y elaborado por periodistas de AP (https://notibomba.com/kelly-aliado-del-regimen-de-hernandez-dejara-la-administracion-de-trump/amp/). Como podremos comprobar en esa extensa investigación, John Kelly ha liderado una iniciativa de las políticas de los llamados globalistas, en la era Obama. Al mismo tiempo, Kelly fue visto como una opción para los globalistas de “mantener a raya” a Trump y orillarlo a convertirse en un “Presidente más del establishment”.

La nueva doctrina militar de los nacionalistas gringos implica necesariamente la remoción de una generación completa de oficiales, pues la misma vuelve al concepto de guerra estratégica de potencias contra potencias, en lugar de la costosa y absurda guerra contra un enemigo indeterminado, como el hasta ahora famoso terrorismo. Desde la llegada de Trump, fue evidente la salida del “terrorismo” como centro de atención de la mass media que se enfocó en temas como la inmigración, la asimetría comercial, el cyberespionaje y otros asuntos de carácter más bien Nacional.

Es claro que la salida de Kelly marca un cambio sensible en la política militar exterior y de seguridad nacional gringa. Él candidato más probable a suceder a Kelly es Nick Ayers, colaborador de Mike Pence, que, con 36 años, es, de lejos, más cercano a la línea de los nacionalistas, lo que afectará sin duda alguna a toda America Latina, y Honduras especialmente. Sin embargo, no podemos olvidar que los intereses imperiales en nuestra región son permanentes, y cualquier cambio estará dirigido a actualizar la vigencia de esos intereses.

En el caso hondureño, la salida de Kelly perjudica al régimen bipartidista, pero también a las Fuerzas Armadas, que simplemente cumplen ordenes desde Estados Unidos. Para la jerarquía militar hondureña, se impone la interrogante de las líneas políticas que se darán en la seguridad nacional de Estados Unidos, lo que podría cambiar drásticamente la forma de actuar de las mismas.

Otro cambio potencial, que debe esperarase, es la salida de la teniente coronel Heide Fulton, quien asumió funciones de procónsul imperial en el país, y que se ha mantenido a pesar del nombramiento de un embajador que nunca llegó. La teniente Fulton ha sido el sostén imperial del “Narcoestado” hondureño, y es probable que la salida de Kelly traiga consigo el retorno del Departamento de Estado a escena (dirigido por Mike Pompeo, ex director de la CIA), más proclive a seguir directrices de los nacionalistas. Con esto, el régimen de los bipartidistas “oscuros” (dicen que ahora también hay claros) se verá severamente disminuido en su capacidad de lobby a nivel de Washington.

En cualquier caso, los cambios que se suscitan en Estados Unidos por estas fechas, no precipitarán cambios dramáticos o subitos en Honduras, aunque si se traducirán en un debilitamiento de lo poco une queda del Estado Hondureño. La figura de Juan Orlando Hernández será el foco de la decadencia, de un régimen que, falto de estudio y dignidad, no fue capaz de entender los cambios que se producen hoy en el mundo.

Es más lógico suponer, que en el tiempo que tome consolidarse a las nuevas figuras imperiales, se imponga la continuidad en nuestro país. Esa continuidad no es de ninguna forma algo estable, pues el juego de las fake News, los escándalos de corrupción, las extradiciones, así como el empobrecimiento acelerado de la población, el desastre económico y la violencia, seguirán siendo comunes a nuestra cotidianidad. En otras palabras, no deberíamos asumir que “JOH” saldrá por un cambio en su “suerte” o en el “alineamiento de los astros”, eso solo lo puede acelerar el accionar del pueblo en lucha.

En un estado sumido en el caos, y la incertidumbre por lo que vendrá, es fundamental la movilización popular organizada. No está demás encordar que existen otros políticos hondureños que hace rato esperan pacientemente las señales del departamento de Estado. Eso para que se cambien muchas cosas, sin que nada cambie. La lucha en el mundo hoy, en los paises dignos y soberanos, es abiertamente contra el neoliberalismo, y ya no solo en nuestros países, es a nivel de los oprimidos del mundo.

Opinión | La impostergable necesidad de ser radical

Ricardo Salgado
  • Ricardo Salgado | 04-12-2018.3:48 pm.

Viendo el enorme poder popular desplegado en París en las últimas semanas, nos obliga a pensar más allá de las causas que han provocado tal reacción. El neoliberalismo tiende a generar condiciones desesperantes para los pueblos, y no debemos creer que esto disminuirá en el futuro. El pueblo de París, no es una “rebelde casual”, tiene historia. Todos recordamos la revolución francesa, o la Comuna de Paris, o el Mayo glorioso.

Los manifestantes parisinos, han utilizado muchas consignas, y símbolos, entre los que llama mucho la atención una guillotina, destina a recordar a los que gobiernan la gloria de los jacobinos y de los comuneros. Si nos atenemos a los tiempos, veremos que París se subleva, como corresponde a la soberanía popular, cada siglo. Esto nos lleva a pensar que los pueblos necesitan radicalizarse contra sus enemigos, para recordarles sus límites, para marcar la ruta que deben seguir.

Y esa expresión permanente de la lucha de clases, que alcanza el paroxismo en muchos momentos. Nos habla de la necesidad de los oprimidos de levantarse con fuerza, dejar atrás su condición de víctima cotidiana, y convertirse en un guerrero implacable. Esa lucha entre los pocos que oprimen, saquean y asesinan, y los oprimidos permanentes, se expresó ayer también en México, donde todo el pueblo celebra, evocando a Juarez, a Villa, a Zapata, a Cárdenas, porque la historia victoriosa existe, y no se debe olvidar nunca.

No sorprende que en Honduras, los medios de los opresores nos digan todos los días que debemos olvidar. Que lo del golpe ya aburre, que solo hay que ver adelante, o que en este país todos somos iguales. Son víctimas los pueblos que son incapaces de honrar a sus muertos, que no sienten orgullo por el legado de sus héroes, los que se olvidan de las injusticias y de los crímenes. Por esa razón, no debemos nunca seguir a aquellos que en nombre de la Paz, nos quitan la tierra, el alimento, el techo, y además nos azotan cuando protestamos.

Como la oligarquía hondureña no es solamente brutal contra nuestro pueblo, sino que es ignorante, y solo repite lo poco que estudia, las ideas llegan tarde siempre. Todavía invocan el fin de la historia y la muerte de las Ideología de F. Fukuyama, a pesar de que este personaje es un apostata militante de su propia tesis. También nos acusan de incitar al odio de clases, que no existe porque nosotros lo mencionemos, sino por su soberbia y su codicia sin límites. Sin la injusticia y la desigualdad las que irremediablemente llevan a los pueblos a radicalizarse, eso pasa en Honduras

Algunas personas creen que ellos pertenecen a una clase privilegiada. Que no son proletarios y por ende no existe la lucha de clases, sino el amor y la caridad de los que más tienen y la felicidad del derrame. Pero hoy los oprimidos en nuestro país son millones. Profesionales universitarios sin futuro ni esperanza, padres que trabajaron toda su vida para que sus hijos conocieran la falacia de la movilidad social, a final de cuentas, solo actúa como la gravedad, hacia abajo.

Ya la incertidumbre no es exclusividad del campesino, y el hambre no es tan remota para la clase media. En cualquier caso, la gran libertad de comprar lo que quieran que los alivia, no es más que una ilusión que muere cada vez que visitan una tienda de marcas. Cuánta gente no se viste hoy en la famosas pacas, con ropa de segunda. Celebramos la libertad de escoger qué desperdicio compramos. Lo único seguro es que nunca encontraremos a las celebridades del país compartiendo esta suerte con el pueblo.

El pueblo hondureño tiene frente a si un gran reto, derrotar una narcodictadura impuesta por Estados Unidos y sostenida por la oligarquía pestilente. Para ello está obligado a NO OLVIDAR jamás, honrar nuestros mártires y nuestros héroes, y escupir el rostro de quienes profanan nuestra historia, especialmente aquellos mercenarios de las ideas, que se venden al mejor postor, defienden narcotraficantes y le dicen estúpido al pueblo.

Igual que el pueblo de París, es imperativa la radicalización, especialmente los jóvenes, cuya misión marcara claramente el General Morazán, esos jóvenes une necesitan hoy garantizar que tendremos futuro. Ya no es tiempo de medias, tintas, ni de diálogos de cúpulas, es momento del pueblo, del levantamiento de los oprimidos para terminar con la opresión. Eso es lo que nos muestra la historia, aquí, en México o en París, en cualquier parte de la tierra.

Opinión | ¿Insurrección?, ¿Cómo?, ¿Cuándo?, ¿Quién?

Ricardo Salgado
  • Ricardo Salgado | 26-11-2018.2:31 pm.

El llamado a la insurrección hecho por el Coordinador General del Partido Libre, José Manuel Zelaya, marca un instante trascendental en nuestra historia. Nuestro proceso de cambio da un salto hacia adelante. Mientras la dictadura y su bipartidismo se ahogan en su propia materia fecal, el pueblo es llamado a integrarse a la lucha definitiva. Por supuesto, como en cualquier otro momento la pregunta que salta de inmediato es ¿Qué hacer?.

Primero, debemos decir que la insurrección y la lucha armada no son la misma cosa. Muchos, algunos confundidos, y otros al servicio del régimen, establecen una relación de igualdad entre ambas que no existe. La insurrección, es un proceso de acción que va ganando organización en muchos niveles de la actividad social, mientras la lucha armada se ventila en el campo estrictamente militar, en donde el objetivo es derrotar definitivamente al enemigo armado. La insurrección se produce en la economía, en el arte, en el lenguaje, en el ámbito de la cultura; por tanto, la insurrección abarca a todos los sectores de la sociedad.

Por supuesto, la movilización popular es parte de la lucha insurreccional pero eso no basta para alcanzar la meta inmediata de terminar con la dictadura. Es necesario adoptar una posición de abierta desobediencia al régimen ilegal y fraudulento, expresada en lo económico por acciones contundentes como: detener el pago de impuestos, dejar de comprar productos en empresas que apoyan y sostienen al régimen, quitar la confianza a los bancos, es decir no ahorrar en ellos y sacar todo tu dinero. No pagar la energía eléctrica, ni el servicio de agua potable, frenar toda forma regular de pago. Aquí podemos llegar a ser muy creativos.

Muchos piensan “pero si no pago la energía, me la cortan”. En efecto, pero ante una acción masiva, es decir miles que no paguen, tiene un impacto económico brutal, en el que los cortes no son solución. El mayor impacto económico no viene de la destrucción de locales, eso lo saben ellos, por eso dejan que evolucionen los saqueos y la destrucción de sus propios negocios, y incluso los organizan y pagan. Por supuesto, es mejor si cada barrio, aldea, o centro poblado están organizados, de forma que ni los niños ni los adultos mayores sufran mayores dificultades.

La cultura es también campo de insurrección, ahí donde renunciamos al consumismo, a la compra de cosas que no necesitamos. La sola baja en la compra de teléfonos celulares nuevos, tendría efectos significativos. Rechazar el pago de cualquier cosa en dólares, y no efectuarlos. Construir poesías, canciones, y teatro y insurrectos, que persigan fines pedagógicos, que nos enseñen mientras no divertimos. La insurrección es una expresión de alegría popular por la inminente muerte del sistema opresor y el advenimiento inevitable de lo nuevo, de eso que juntos hemos forjado.

La organización de comités, debe encargarse de todos los aspectos como la salud, las comunicaciones, la información, estén disponibles para todos y todas en tiempo y forma. Esos comités deben estar prestos a desmontar las distracciones mediáticas, y mantener la concentración de los grupos en las tareas cotidianas. Todo el país en insurrección implica la existencia de miles de estos comités. La información es asunto central para la victoria.

Mientras todo esto sucede, las organizaciones de masa llevan a cabo labores más complejas, día a día, que tiendan a debilitar al régimen, y, al mismo tiempo, a mostrar al mundo su naturaleza bestial. No debemos pensar que el régimen abandonará la represión como respuesta, al contrario, mientras más feroz se pone su aparato represivo, más debilitado se encontrará la estructura criminal entronizada en el estado.

He escuchado mucha gente pidiendo órdenes de acción, demandando instrucciones de sus líderes. En general, el guía de la oposición en insurrección, Manuel Zelaya, ha sido categórico. Posiblemente la disposición del resto de dirigentes será diversa, algunos son obviamente más militantes, mientras otros prefieren adaptarse a los métodos tradicionales del poder, esos que tantas traiciones le han costado a nuestro pueblo. Pero aquí, es necesario pasar a la construcción de nuevos liderazgos, que surjan en el fragor de la lucha, entre hombres y mujeres jóvenes cuyo mayor compromiso sea determinado por su amor al pueblo hondureño.

La insurrección debe suceder todos los días, a veces con mucho ruido, a veces en el mayor de los silencios. Debemos estar listos porque nos dirán de todo. La ley está representada en Honduras por los forajidos, en consecuencia, que ellos nos acusen de lo que sea es irrelevante. Es tiempo de dejar de ser víctimas, debemos ser combatientes. La normativa, la ley, y todas las patrañas que usan para sojuzgarnos, son inservibles si no se aplican por igual a todos, entonces más que leyes, necesitamos un sistema justo, un sea capaz de administrar esas leyes, y garantizar que ningún criminal volverá nunca más a tomar la patria como rehén.

Insurrección Ya, la hacemos todos y todas, organizándose, acorralando a la bestia.

En todas partes del país podemos encontrar técnicos electricistas desempleados que son capaces de reconectar la energía. Se activa, la economía solidaria.

Imaginemos por un momento que volvemos a los tamales navideños y dejamos de comprar pavos y otras cosas importadas. O que renunciemos a los estrenos de marca, y damos regalos más útiles y significativos.

En pocas palabras, la orden, la instrucción, la guía, ya han sido giradas, así que, manos a la obra.

Opinión | ¿Existe una derecha buena y una mala?

Ricardo Salgado
  • Ricardo Salgado | 15-11-2018.3:12 pm.

Todos los días me encuentro mis redes sociales comentarios, criticando mi exposición de ideas, y la forma en que señalo a la derecha como tal. El argumento invariablemente es que “la ideología no sirve”, “lo importante son los principios y valores, no la ideología”, “el problema de Honduras no es ideológico sino la corrupción”, y otras variantes de estas ideas. En algunos casos se trata de personajes escondidos tras seudónimos, que responden a directrices desde centros de respuesta y propaganda, pero la mayoría, se trata de personas que honestamente han llegado a concluir que en la ideología esta la maldición.

Este fenómeno se da mas entre jóvenes, que rechazan ampliamente el régimen de Juan Orlando Hernández, pero están convencidos de que él es un ser maléfico, corroído por la corrupción que actúa en el de una forma natural, como necesidad, como tomar agua o comer. Este punto de vista a medida crece un fenómeno que claramente muestra a la derecha hondureña reacomodándose, tratando de desmarcarse de Hernández, con una cara de novedosos tecnócratas, fanáticos de la anticorrupción.

Bajo la lógica “cuando se vaya JOH, todo volverá a ser bueno” o “después nos arreglamos, se han amalgamado una serie de personas que incluyen a políticos del reducido Partido Liberal, y simpatizantes del ex presidenciable Salvador Nasralla, quien ahora declara que si “…yo no hubiera aliado con Mel, los gringos me habrían dejado en la presidencia”, o “… el sistema (neoliberalismo) no tiene nada de malo, solo hay que sacar a JOH”. En una idea que juega a buscar una amplia coalición contra la “dictadura”, las acciones de sus miembros muestran sin dudar nunca que su enemigo es el Partido LIBRE, y que sacar a JOH, significa mandar a LIBRE en el mismo viaje.

Esta es una derecha variopinta que incluye, desde neofacistas confundidos hasta ONG que buscan convertirse en la “nueva sociedad civil”. Su mayor debilidad, como es fácil intuir, es su exacerbado sometimiento a las directrices del gobierno de los Estados Unidos, mismo que a estas alturas juega muchas cartas simultáneamente, desde perfilar a Luis Zelaya, Liberal (mas bien Neoliberal), como eventual reemplazo a las gastadas y desprestigiadas filas del conservadurismo tradicional, hasta mantener contra todas las posibilidades a Hernández en el poder.

Y aquí aparece la No Ideología de este novedoso grupo de derechas, que busca convencer a una opinión pública caracterizada por su notable falta de educación y sentido crítico, que, por otra parte, se encuentra harta de ver como se descalabra su bienestar material. Claro, el debate se da en el seno de la clase media, que no sabe si animarse a un levantamiento contra Hernández, o seguir su instinto y luchar para que lo que ellos llaman “izquierda radical”, les quite privilegios que hace días perdieron.

Por supuesto, la posición lacaya frente al imperio juega un papel importante entre aquellos que tienen urgencia en llegar al gobierno y administrar el desastre que ahora esta a cargo de Hernández (aunque en realidad la conducción del país esta a cargo del binomio Partido Nacional – Partido Liberal desde el Golpe de Estado). No será extraño que, en lo sucesivo, aprovechando las posiciones serviles de Hernández frente a los insultos de Trump, la carta de la derecha sea mostrar que es capaz de ser dócil pero amiga del impredecible jefe imperial.

La realidad y la correlación de fuerzas que vemos en el país, nos indican que no existe ninguna opción de quitar a Hernández desde el interior del país. Por otra parte, el papel gringo ha sido reconocido por la nueva derecha como mas importante que el de los mismos hondureños. Sin embargo, es evidente que grandes arreglos llevaran a un circo sin fin durante los años que faltan para llegar a 2021.

Las Fuerzas Armadas, eternamente al servicio de los gringos, no cambiaran este escenario a menos que reciban la orden del Comando Sur, algo que no se ve realista, toda vez que la notoriedad de este “shit hole”, ganada en la gran media del norte, finalizo con las elecciones del 6 de noviembre en Estados Unidos. En ese sentido, parece mas probable que continúe la debacle económica, las privatizaciones, la violencia, la inseguridad y la fuga de hondureños que huyen de este magnífico infierno, mientras el circo electoral se da en un escenario paralelo.

Por supuesto, el enemigo de las supuestas dos versiones de la derecha, seguirá siendo el mismo; el Partido LIBRE, al que a veces tratan de mostrar como radical, pero otras tratan de mostrarlo como idéntico ética y moralmente a ellos mismos. Las declaraciones ridículas de Nasralla seguirán siendo tema, mientras organizan el afianzamiento de la imagen de un Luis Zelaya, supuestamente neutro, pero que seguramente es tan capaz como Juan Orlando Hernandez de desplegar el anticomunismo mas feroz. El hecho es que el país sigue sumergiéndose en una fuerte polarización que mas que motivada por los políticos, es determinada por la aplicación sin protesta de todos los mandatos de Washington.

Finalmente, resulta claro que LIBRE se fortalece mucho en la medida en que el bipartidismo sin patria aplica un neoliberalismo bestial, que no puede retroceder ni beneficiar a las mayorías empobrecidas. Le queda por delante a este partido trabajar duro en la organización y la formación, y claro, mantener una coherencia a toda prueba entre sus acciones y sus ideas.

Opinión | Los movimientos sociales frente al cambio en Honduras

Ricardo Salgado
  • Ricardo Salgado | 06-11-2018.4:31 am.

Muchos comentarios y trabajos tienden en estos dos días, quizá por desesperación, a pensar que la “salida” para Honduras está en sacar a Juan Orlando Hernández, y formar alianzas formadas a partir de la buena voluntad de los liderazgos de quienes adversan al régimen. Este es un error que elimina factores que son fundamentales para el análisis, especialmente los intereses que determinan las actuaciones de todas las partes.

Como dijimos en trabajos anteriores, la derecha hondureña no esta muriendo; esta mutando en una cosa nueva. Su propietario está haciendo un trabajo meticuloso de blanqueamiento para hacerla lucir transparente, honrada, tecnócrata, moderna, apolítica y desideologizada. En esa tarea va la integración de las nuevas caras, de todos los colores, incluso nuevos partidos con viejas caras, o nuevas caras en viejos partidos, incluido el tristemente célebre bipartidismo.

Su contraparte en el escenario político sólo puede pensarse a partir de una gran coalición de fuerzas, que incluya al Partido LIBRE, con todos los movimientos sociales. Sin embargo, esta tarea no es tan fácil, y eso sea central para entender porque permanece el régimen en control del país. Muchos ven hacia MORENA o al Bukelismo como ejemplos a seguir, pero ni un fenómeno ni otro son realmente posibles en Honduras.

Los movimientos sociales hondureños se encuentran bastante debilitados, pero este no es su mayor problema. Su visión sobre el poder no ha madurado al extremo que deberían, y su trabajo organizativo es bastante precario. Mucho ha incidido en este fenómeno la represión del régimen por mucho tiempo, pero también la influencia que sobre ellos ejercen ONG que marcan el rumbo de su trabajo, e incluso su lenguaje.

No es casual que los objetivos centrales, como “sacar a JOH”, y otras partes narrativas creadas desde las ONG de la derecha alineadas desde Washington, ocupen el mensaje central de varias organizaciones que podemos considerar dentro de los movimientos sociales. Hasta ahora, vemos que los únicos movimientos con gran capacidad de acción, gracias a su organización y disciplina, son los estudiantes y lo pueblos originarios que defienden su legado ancestral. No es casual, que la brutalidad del régimen vaya dirigida con especial interés a estos dos sectores.

Es evidente que uno de los pasos más importantes hacia la coalición patriótica que se requiere para terminar con la dictadura, sea que la dirigencia de los movimientos sociales abandone su idea de debilitar a su aliado natural; el Partido LIBRE. Por supuesto, no escapa a las posibilidades que surja un nuevo partido político a partir de esa iniciativa social, que será recibido con bombos y platillos por la derecha, que como dijimos antes, se encuentra bastante debilitada.

Muchos podrán molestarse, con justicia, porque no puede generalizarse lo afirmado aquí a todos los movimientos sociales, o a todos sus dirigentes, pero es también importante que entiendan que es imperativo abandonar su trabajo de análisis desclasado, y seguir la cómoda ruta que traza el imperio gringo en Honduras. La sola idea de que la situación política hondureña, sigue por una ruta ya caminada por otros, carece de rigor y de compromiso.

Parecería más lógico que los movimientos sociales buscaran fortalecerse a través de una plataforma de lucha común, un programa unitario común con el Partido LIBRE. Esa plataforma común no solo serviría para fortalecer movimientos que ya tienen una estructura importante, o para resucitar el movimiento sindical, sino para también para integrar una propuesta de país que permita incluir los intereses de las grandes mayorías.

Además, la coordinación entre LIBRE y los movimientos sociales, permitiría la articulación de muchos recursos, y permitiría una actividad de organización y formación desde muchos niveles. Es necesario un programa político por nuestra Honduras, que abracen todas las personas y organizaciones que entendemos que es fundamental cambiar el sistema, sin utopías, pero firmes en principios y valores.

El acercamiento al pueblo con una propuesta emanada de cada uno de los sectores de la sociedad es clave para superar la monstruosa maquinaria de manipulación que mantiene el imperio en Honduras y que es puntal del régimen espurio. No existen procesos abreviados, ni términos medios en nuestra situación. Los movimientos sociales están en un momento crucial en el que tendrán que decidir si forman parte de un cambio real y patriótico, o se mantienen como oposición pasiva e impotente frente a los dictados de la oligarquía.

Opinión: Punto de inflexión o reacomodo de fuerzas

Contracorriente
Ricardo Salgado
  • Ricardo Salgado | 31-10-2018.9:49 pm.

El régimen de Juan Orlando Hernández se ha debilitado mucho a partir de que asaltaron la voluntad popular, muy probablemente bajo la dirección del gobierno de Estados Unidos. A esta altura, la caricatura de gobierno que tenemos, no parece ser capaz de tomar decisiones sin la venia de Washington, por lo que el fraude más que tener el respaldo imperial, más bien parece obra de sus think tanks, que ensayan escenarios, normalmente en países débiles, indignos, con instituciones de papel y regímenes dominados por la ambición y la traición.

Ahora bien, ese debilitamiento no proviene de la acción organizada de grupos políticos o sociales, sino de coyunturas asociadas a los intereses estratégicos y políticos de Estados Unidos. La organización de los movimientos sociales apenas comienza a re emerger después del embate represivo de casi una década. Mientras los partidos políticos se mantienen dentro de la coyuntura que maneja el régimen para defenderse. Además, la mala llamada “oposición”, no es un cuerpo que pueda llegar a acuerdos.

Y es que la extracción de clase de los movimientos políticos marca claramente su ruta estratégica y táctica. Mientras LIBRE entiende que es necesario prepararse organizativamente y que la mayor tarea para avanzar radica en el trabajo estrecho y permanente con las bases, con el pueblo que debe participar, los demás partidos son esencialmente neoliberales que no buscan cambiar nada en el país, menos aún alterar la fórmula neoliberal desencadenada por el Golpe de Estado de junio de 2009. Algo así como un juanorlandismo sin JOH, de cualquier color menos rojo y negro.

LIBRE, por otra parte, no está exento de problemas conceptuales muy importantes que deben resolverse. Los planteamientos patrióticos, antiimperialistas y anti neoliberales propuestos reiteradamente por el Coordinador General del Partido, son omitidos por norma por otros dirigentes, que se pliegan de una forma u otra al orden de cosas. Asi tenemos lamentables hechos que involucran directamente a dirigentes de libre, que están en el medio de defensa de proyectos mineros extractivos gas, como el caso de Tocoa, o la asociación de muchos regidores a la privatización del agua en muchos municipios.

Mientras el mensaje de cambio de la Coordinación General ha ido marcando una diferencia abismal con otros componentes de la presunta oposición, especialmente por la visión de eliminar la desigualdad Y la concentración extrema de la riqueza, la práctica de muchos dirigentes es la de andar en los pasillos llegando a acuerdos, y asumiendo posiciones grises que le restan coherencia y consistencia a todo el planteamiento de lucha. La presión sobre la organización no es asumida por muchos dirigentes que dependen de sus prácticas clientelares para sobrevivir en política.

Las contradicciones políticas internas, que están más marcadas por la necesidad de privilegios a los que ha renunciado el propio coordinador, lucen como un obstáculo en la construcción acelerada de cuerpos de lucha. Aún así, si hoy compararamos a todos los partidos políticos, asumiendo que todos están en igualdad de condiciones, y que el gobierno no dispone de las arcas del estado, LIBRE es la organización política más fuerte del país.

Es natural esta configuración que hace a LIBRE una fuerza formidable, en un país en el que la derecha está en un proceso de reestructuración y blanqueamiento. La recomposición de la derecha implica la derrota definitiva de lo que nosotros entendemos como juanorlandismo, es en principio una lucha interna entre sectores de la oligarquía, que hoy se encuentra en una feroz lucha por adelantar o demorar el proceso que ellos entienden como “modernización”. Esa nueva derecha dinámica, de cara limpia, anti política y desideologizada, tecnócrata y neoliberal por confesión es el espacio donde se concentra la nueva lucha por el poder político en Honduras.

La construcción de una fuerza progresista de gran capacidad debe constituirse sobre la base de un movimiento social activo y fuerte, y un Partido LIBRE que se apegue cada día más, a su declaración de principios, y a los aportes teóricos planteados por el Coordinador General en el Foro de Partidos Políticos del PT en México y el Foro de São Paulo de este año. La lucha ya no puede darse desde la arena de las “caras más bonitas” y “los candidatos con más billete”. Eso debe cambiarse drásticamente. Justamente ese reto es el que no debe eludirse por mucho más tiempo.

Al final, podemos concluir que Honduras no ha llegado a un punto de inflexión, sino más bien se encuentra sumido en un proceso de acumulación de fuerzas, que implica mucho trabajo, tanto de estudio, como de praxis consecuente y de cambio. El país necesita soluciones reales y duraderas, el sistema capitalista neoliberal actual no funciona, ni es realista pensar que construiremos el socialismo de la noche a la mañana. Lo más razonable es concebir un modelo soberano que nos permita crear riqueza suficiente, porque no es repartiendo miserias que vamos a transformar Honduras.

La ciudadanización del desastre o el marketing de la miseria: lección 2

Ricardo Salgado
  • Ricardo Salgado | 15-10-2018.1:11 am.

Seguramente no existe tarea más compleja que convencer a alguien de que está ciego; pero una vez que se logra ese objetivo, el individuo se dejará guiar con absoluta docilidad, casi sin resistencia. Este ha sido el papel constante de los “más media” en nuestro país. Hay una idea que se viene manejando de manera poco perceptible hace varios años: “el político es corrupto”; “todos los políticos son corruptos”, y con estas dos frases viene su antítesis: “el ciudadano”, “el ciudadano honesto”, “el ciudadano es apolítico”, “porque todos los políticos son corruptos”.

Con estos simples axiomas se ha montado una necesidad artificial en la sociedad, que busca deshacerse de los políticos para reemplazarlos por ciudadanos. De ahí la idea de ciudadanización de todo, que debería ser sinónimo de cambio. Todo esto es una enorme falacia, construida en laboratorios y tanques de pensamiento para dominar nuestras sociedades.

La práctica nos ha demostrado que las “reglas” citadas son una creación de marketing pero no reglas de cumplimiento absoluto. Por ejemplo, Jimmy Morales, ganó sus elecciones en Guatemala con más del 75% del voto de segunda vuelta, porque era “ciudadano”, un payaso creado para la TV que era sobre todo apolítico. Un año después, resultó que es corrupto, que tiene vocación autoritaria y que ha continuado el desastre de sus antecesores, de hecho ha llegado más lejos que Otto Pérez.

Hay una cuestión fundamental, no existe una relación dialéctica, es decir de contrarios entre ciudadano y político. Muchos ciudadanos, son políticos y son corruptos. Las grandes mayorías somos ciudadanos, y entendemos la política, pero no somos corruptos. Donde sí existe una contradicción dialéctica clara es en la forma en que se distribuye la riqueza, y la forma en que se produce la misma. De esas relaciones dialécticas se derivan las enormes concentraciones de riqueza y el acelerado crecimiento de la miseria.

Cuando se trata de construir en la mente de la gente una disputa entre “el bien y el mal”, se recurre a un esquema más bien religioso. Por ejemplo; no existe ninguna diferencia entre la posición de JOH y la de Luis Zelaya frente a la economía nacional, ambos están de acuerdo en las privatizaciones, en despojar de su patrimonio a los hondureños, y en invocar la invasión trasnacional. En pocas palabras, ambos representan lo mismo cuando se trata del asunto de la pobreza, del trabajo, de los medios de producción, del capital especulativo, etcétera.

También mantienen acuerdo en la “ciudadanización” del sistema electoral. Es decir, quitar “políticos” y poner “ciudadanos”, para que regulen los procesos de consulta electoral. Ese acuerdo no es casual, su visión común del país, los lleva a inclinarse por un control y administración de los intereses en detrimento de las mayorías, y es fácil de entender; una población politizada es una amenaza directa a su hegemonía en el poder, y, por lo tanto, en la forma en que se construye riqueza en el país.

Luis Zelaya sólo representa la continuidad del sistema económico que se ha implantado en Honduras desde 1990, y se intensificó a partir del golpe de estado de 2009, que ahora coordina JOH, bajo las órdenes directas del capital transnacional y los halcones de Washington. Por eso es importante entender, que la supuesta contradicción entre rojos y azules no es más que una ficción fabricada para esconder, para resguardar los privilegios, negocios y otras hierbas de los que más tienen.

Ahora mismo, se aprestan a lanzarse al asalto definitivo del patrimonio común; han anunciado privatización de la salud, de la energía, de los recursos naturales, del Infop, del agua. En ese sentido no existe ninguna diferencia entre Luis Zelaya y JOH o los asesores de ambos. Las dos partes están de acuerdo, que los hondureños para vivir debemos pagar una especie de peaje. En eso no habrán desacuerdos, quizá alguna desavenencia por el tamaño de la tajada.

Lo más importante aquí, es que nos demos cuenta de que todos los que están participando de esta operación criminal contra Honduras son “ciudadanos”; y es con “ciudadanos” como ellos que pretenden llenar las mesas electorales y los tribunales de elecciones. No es casual que no exista en Honduras un debate abierto en torno a la ola de privatizaciones. La única propuesta económica alternativa a lo que ahora existe la ha planteado LIBRE, pero esa no la debaten los medios, al contrario, la ocultan.

Eso sí, todos, absolutamente todos esos medios gastan recursos abundantes en demostrar que LIBRE está lleno de “políticos” pero no hay “ciudadanos”.

Valoremos entonces la operación de mercadeo montada para vendernos líos donde no existen, y ocultar profundas contradicciones en el interior de nuestra sociedad.