Featured Video Play Icon

Apareció Mario, el símbolo de la caravana de migrantes

El niño Mario David Castellanos Murillo, de 12 años, de origen hondureño, se convirtió en símbolo de la caravana de migrantes después de que varios medios de comunicación internacionales lo entrevistaron en Guatemala y revelaron que viajaba solo sin ningún familiar.

El 19 de octubre, Mario, fue detenido por la policía federal mexicana en la frontera de Guatemala y México, y trasladado a un albergue en donde no se sabía su estado de salud. Horas después, un medio local de México lo encontró y lo entrevistó. Mario reveló su experiencia cuando fue detenido.

Según cuenta, un policía lo tomó por el cuello y lo tiró al suelo. Eso le dejó un golpe en el hombro y un raspón. Además, también le afectaron los gases lacrimógenos que lanzó la policía mexicana.

Pero después de esta entrevista el 19 de octubre, nadie volvió a saber el paradero de Mario. NotiBomba envió a un reportero a preguntar por el a dos albergues y no aparecía en el listado de las autoridades.

Tras no saber nada de Mario por varios ideas. Notibomba decidió lanzar el vídeo “¿Donde está Mario?”, con el objetivo que las personas en redes sociales ayudaran a localizarlo. Días después, el medio de comunicación mexicano” Televis”, realizó un reportaje de investigación para encontrar al niño, y finalmente dieron con el paradero en un albergue.

Mario David fue ingresado a una estación migratoria en Tapachula y ahora permanece encerrado en un albergue para migrantes menores.

“Solo me golpearon y no se como fui a caer, cuando desperté vi que era de noche, cuando amanecí como en una cárcel, encerrado”, confesó Mario a Televisa.

“Solo me dijeron que me iban a dar los papeles y todo, para andar en México, me siento triste, uno no sale ni nada, no mira nada, si me deportan vuelvo otra vez”, expresó.

En Honduras, Mario David no tuvo la oportunidad de ir a la escuela, no sabe leer ni escribir, “mi papá ganaba muy poco pisto, y le cobraban multa para meterme en la escuela, mi papá no tenía ni para comer”.

Mario vendía chicles en las calles y en el centro de San Pedro Sula, para sobrevivir, “ganaba algunas veces doscientos pesos, pero los volvía a meter en chicles”, dijo el niño Castellanos.