Durante la jornada del 31 de diciembre de 2025, Moscú experimentó un apagón masivo debido a un ataque ucraniano que afectó las infraestructuras energéticas de la capital rusa.
Este incidente dejó a millones de moscovitas sin electricidad en pleno invierno, elevando la preocupación por una crisis energética en Rusia y sus implicaciones políticas.
Efectos inmediatos y respuesta de las autoridades
El apagón masivo en Moscú paralizó varias zonas céntricas y periféricas, deteniendo servicios básicos, el transporte, y las comunicaciones durante varias horas.
Según autoridades rusas, el ataque ucraniano provocó daños en subestaciones claves, lo que derivó en la interrupción del suministro eléctrico.
Equipos de emergencia y ingenieros fueron desplegados inmediatamente para restablecer el servicio. Sin embargo, numerosos barrios continuaron sin energía durante el resto del día.
Las autoridades rusas calificaron el hecho como un grave acto de sabotaje, mientras que Ucrania aún no ha emitido un pronunciamiento oficial.
Analistas evalúan el impacto que este incidente puede tener en la estabilidad regional y la moral de la población rusa en un contexto de conflicto prolongado.
Crisis energética y repercusiones políticas
Este suceso acrecienta los temores por una crisis energética más profunda en Rusia, especialmente ante las bajas temperaturas y una población dependiente de la electricidad.
La opinión pública rusa muestra inquietud respecto a las capacidades de defensa y prevención del gobierno.

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