El periodista Eduardo Porter, en una columna publicada por The Guardian, alerta sobre el creciente desequilibrio en la distribución del ingreso en Estados Unidos, un fenómeno ampliamente documentado pero que, según señala, sigue agravándose con el paso del tiempo.
Porter subraya que, además de la desigualdad en los ingresos, existe un problema estructural en la forma en que el país decide utilizar su riqueza colectiva. A su criterio, el éxito de una sociedad y la solidez de su sistema político se reflejan en cómo se distribuyen los beneficios económicos y cómo se asumen las consecuencias de los fracasos sociales.
En su análisis, compara la situación de Estados Unidos con la de China y sostiene que, a pesar de que la economía estadounidense produce seis veces más riqueza por habitante, el país ofrece poco apoyo a quienes viven cerca del umbral de pobreza. El resultado explica que, paradójicamente, Estados Unidos parece tener más personas en condiciones de pobreza extrema que la nación asiática.
El artículo reabre el debate sobre las prioridades económicas y sociales del país, así como sobre la necesidad de revisar políticas públicas que no han logrado reducir las brechas entre los sectores más ricos y los más vulnerables de la población.